Preguntas sobre la iglesia IV


Una de las cosas que más me han preguntado es qué vamos a hacer ahora. ¡El primero en preguntar eso soy yo mismo!

¿Quieres que los miembros de tu antigua iglesia se vayan a la tuya? ¿Quieres dividir?

Escribí una carta cuando salí. Nunca escribí que quiera que salgan y se vayan conmigo. Dejé claro que mi deseo no es señalar a los buenos (que siempre es el que acusa) y a los malos (que siempre son ellos). Cada quien debe evaluar la situación y orar para que el Padre les muestre qué hacer. He dicho que para algunos, el camino no es dejar la iglesia. Para otros sí lo es. Hay hermanos que tienen la influencia y la voluntad de cambiar y los he animado a quedarse ahí para dar la batalla.

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Preguntas sobre la iglesia III

Estas se relacionan a los líderes. Es, sin duda, el gran tema porque pasa por un aspecto emocional muy importante. Ahí tengo líderes que son (o fueron o dijeron ser) mis amigos. Se ha dicho que me hicieron algo feo. Pero no es verdad: jamás me pidieron dar masaje a los dedos de los pies de mi líder (true story), jamás me corrieron (uno de ellos, cuando yo apenas tenía un par de meses me corrió de “su reunión de líderes”, pero esa no la cuento), jamás me discriminaron (al menos no lo sentí así). No es un asunto de “Venegas vs los líderes de la ICMAR”. Dada la insistencia de las preguntas, paso a responder las siguientes tres preguntas:

  • ¿Te caen mal los líderes?
  • ¿No quieres que los líderes ganen dinero? “El trabajador tiene derecho a su paga”. ¿Los quieres a todos pobres?
  • ¿Por qué no dices nombres? Ellos te llaman a ti por tu nombre, ¿no deberías hacer lo mismo?

¿Te caen mal los líderes? ¿Tienes problemas con ellos?

Ni lo uno ni lo otro: son líderes religiosos y los trataré siempre como Jesús trató a los líderes religiosos de su época. No me caen mal porque no me han hecho nada malo. Son buenas personas. Algunos son padres de familia excepcionales, un ejemplo notable en sus matrimonios. Además, muchos hermanos que aprecio siguen ahí con ellos. Por amor a ellos, me encantaría que les fuera bien. Pero se han puesto como gobernantes de sus hermanos, y como tales tienen responsabilidades. Ahora bien, quiero precisar que cuando me refiero a “líderes religiosos”, me estoy refiriendo, principalmente, a aquellos que gozan de un sueldo fijo, que tienen una relación contractual con la ICMAR. Digo, “principalmente” porque tristemente no sólo son los “asalariados” (ellos se llaman “ministros”) quienes padecen estos problemas, también líderes “debajo” (así les dicen) de los ministros copian lo peor de éstos. Me refiero que algunos líderes de sector, de charla y discipuladores también pueden estar contagiados. Sin embargo, dada la estructura de la iglesia, los que tienen más posibilidades de iniciar un cambio de cultura son los ministros. En ellos estoy pensando cuando me refiero a los “líderes”.

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Preguntas sobre la iglesia II

Seguimos en la serie de preguntas y respuestas. Ahora quiero responder dos preguntas que me hacen sobre lo que me aportó la iglesia, sobre cómo ahora parezco un malagradecido que no quiere reconocer todo lo que se me dio. La segunda pregunta tiene que ver con la importancia de las reuniones cristianas y mi supuesto desdén por las mismas. Digo, un día me peleé públicamente con el maestro de la ICMAR porque en un correo, en letras chiquitas decía: “no es una reunión opcional”. Yo pregunté: “¿Es obligatoria? ¿Hay que ir sí o sí? ¿Me quitan puntos si no asisto? Si ese día muero, ¿voy al infierno (por faltar a la reunión “no opcional”)?“. Y afirmaba: “El Dios en el que creo es un Dios de opciones”. Con eso bastó para que se armara un alboroto tal… en fin. Aquí mis respuestas.

¿Cómo puedes decir que la iglesia que dejaste está mal si ahí te casaste, ahí creciste, ahí viste cosas increíbles pasar?

Yo sostengo que el sistema de la iglesia que dejé está en crisis y sus dirigentes lo saben hasta el punto que muchos de ellos lo han somatizado: su cuerpo, sus gestos, su salud delatan cómo viven su cristianismo. Mi oración constante para ellos es que logren reunir el valor suficiente para cambiar lo que urge cambiar y que, mientras eso no ocurra, los hermanos no se extravíen y que esa iglesia no termine siendo una fábrica de ateos, agnósticos, relativistas cínicos o resentidos. Hoy es una fábrica de desilusionados y la desilusión puede provocar tragedias. Pido al Padre que eso no ocurra.

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Preguntas sobre la iglesia I

En las últimas semanas, hermanos de gran corazón y gran curiosidad me han hecho un montón de preguntas. Es mi deber servir a Dios y no a los hombres. Ese Dios me pide poner la otra mejilla y dar la capa si alguien, en pleito, me pide la túnica (Mateo 5:39ss). En el contexto semítico, eso significa que si alguien quiere aprender, hay que dar generosamente. Así que, acá voy.

Como muchas preguntas se repiten, quiero agruparlas. El primer grupo trata sobre la iglesia, tanto la que dejé como «la nueva». En este post, intentaré responder a las preguntas sobre por qué dejé la congregación.

¿Por qué te fuiste de la iglesia?

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Nuestros hermanos

¿Qué une a evangélicos, presbiterianos, metodistas, católicos y ortodoxos? Me parece que solo dos creencias fundamentales:

  1. Que Jesús de Nazareth es el Mesías, el Cristo Salvador y Redentor de la humanidad.
  2. Que Dios dejó parte de su revelación en escritos que llamamos genéricamente Escrituras o Biblia.

Nada más. Nada menos. Los cristianos no se ponen de acuerdo ni siquiera en quién merece llamarse así, cristiano. No sabemos si uno es cristiano cuando se bautiza por inmersión en agua, cuando habla en lenguas (glosolalia) o cuando acepta a Cristo en su corazón. No hay acuerdo en cómo organizar la iglesia, si en casas o en edificios propios (o rentados); en cómo llamar a sus liderazgos (ministros, obispos, presbíteros, dirigentes, líderes), en cómo nombrarlos (después de cursos académicos o luego de cierto tiempo en el ministerio); en cuáles son los libros inspirados por Dios y cuáles no (allá se lee Judit como canónico y acá como deuterocanónico). Vaya, no hay ni siquiera acuerdo en la personalidad de Jesús: si es Dios mismo o su Hijo, si fundó una nueva religión o si refundó el judaísmo. La lista de desacuerdos es tan larga como la historia del cristianismo. Entonces, ¿es viable el ecumenismo?

Debemos ser sinceros desde el inicio: no hay forma honesta de que dos creyentes se pongan de acuerdo en convicciones distintas sin que asome la sombra de la traición. Si el evangélico llamara “padre” a un ministro católico, sería expulsado de su comunidad. Si un católico afirmara que el Magisterio no es más importante que un cristiano común en cuestiones de interpretaciones dogmáticas, violaría uno de los principios de su iglesia. No podemos coincidir en la práctica de cientos de cosas. Lo demás es una bonita campaña de relaciones públicas donde cada quien alaba al otro solo para “llevar la fiesta en paz”. No: con total sinceridad debemos aceptar que definitivamente no coincidimos con esta y esta otra comunidad de cristianos.

¿Quién es mi hermano? El Maestro elaboró esta pregunta y también dio la respuesta: “quien hace la voluntad de mi Padre” (Marcos 3:33-34). El asunto es que cada quien tiene un concepto distinto de qué es esa voluntad. Pero esto no es pretexto para que pueda decir con total confianza “hermano” a aquel que cree en dos fundamentos esenciales de mi fe. Que ese cristiano no pertenezca a mi comunidad no lo excluye de la comunión que tenemos con nuestro Padre común. Y, a menos que descaradamente (o en privado) adore al satanás, no veo por qué tener ese prurito que muchas sectas tienen de no llamar hermano a otro que, a su manera, se ha hecho seguidor de Jesús. Que ese hermano no crea en mis dogmas no lo excluye de que forme parte de los que iremos con el Mesías cuando Él regrese. “El que no está contra nosotros, está a nuestro favor” (Marcos 9:40). Ese “nosotros” de Jesús es revelador: quien no esta en contra de Jesús y su comunidad, está a su favor. Hay iglesias que pelean entre sí por el tipo de música que hay en sus reuniones. Critican, ridiculizan y humillan al contrario. Al mismo tiempo, ponen cara piadosa y gritan ¡Aleluya! Es mi convicción que esos son más anti-cristianos que ateos críticos.

En Marcos 3:25 leemos: “una familia dividida, no puede mantenerse”. El cristianismo moderno, con su multitud de sectas, confesiones y tradiciones no podrá mantenerse por mucho tiempo. Los verdaderos adoradores, los que lo hacen en Espíritu (Juan 4:23) no necesitan más que ese poder que viene de lo alto para que se unan y den a conocer al mundo lo que el Maestro quiere: que todos se salven creyendo en Él. Ese tal, sin importar la franquicia religiosa a la que pertenezca, ese que busca adorar a Dios con su propia vida y que cree que Jesús es el Mesías, ese tal es mi hermano. Y estoy seguro que él sabrá reconocerme cuando me vea. Entonces nos abrazaremos y nos diremos: “La paz sea contigo”. Y será esa paz que sobrepasa cualquier entendimiento (Fil. 4:7).

¿Hay cambios en el protestantismo?

No deja de ser paradójico que los hijos de la Reforma sean los más reacios a los cambios eclesiásticos. Las comunidades protestantes prefieren dividirse antes que cambiar. Y mire que, salvo excepciones, estos cambios no suelen ser espectaculares. El resultado es un cristianismo dividido, disperso y confundido.

En apariencia, el protestantismo no es anquilosado. Al poner el énfasis en la responsabilidad individual y al dejar que cada creyente vaya a las fuentes, los protestantes son más plurales en su forma de vivir el cristianismo. Pareciera que cada comunidad tuviese sus propias reglas donde todos son felices porque ellos, los miembros, se dieron tales normas. Pero esta fotografía es borrosa.

La realidad es que estas iglesias se sienten incómodas con el disidente. Parece una vieja historia: una persona lee blanco donde la comunidad lee negro, lo expresa, no le hacen caso, la persona ahora lo grita, la iglesia lo calla, él se va con su grupo y la calma vuelve a la congregación. Y, claro, una nueva iglesia nace: la iglesia principal se llama La puerta de oro, la nueva El portón dorado. Ambas se lanzarán indirectas y, aunque no lo digan, se considerarán mejores que los otros. Tendrán miles de escrituras para autojustificarse.

¿Será un gen propiedad de Lutero lo que provoca todo esto? La Reforma protestante ha dejado de ser Reforma para solo convertirse en protesta. Y un cristiano en protesta permanente no parece tener futuro.

¿Debemos aspirar a ser una iglesia del Nuevo Testamento?

Valdría la pena preguntarse si realmente la iglesia moderna debe parecerse a la iglesia primitiva. La iglesia es la institución más antigua del Occidente: ¿no hay nada bueno qué aprender de dos milenios? La otra cosa es preguntarse, ya desde la exégesis, si lo que Dios quiere es que imitemos a esos primeros cristianos. En esta reflexión hay, debemos decirlo, un componente de la modernidad: la noción del progreso. Y, ya lo sabemos, la modernidad se nos presenta como antítesis de la religión y al cristianismo como su enemigo a vencer. Hay algo de parricidio en estos modernos. Pero debemos reconocer que la modernidad ha dejado el principio de progreso como positivo: ser progesista es, en la sociedad del siglo XXI, infinitamente mejor que ser conservador. O al menos, es más chick, ser «progre» es saber venderse en este mundo.

Pero volvamos a la pregunta inicial: ¿debemos aspirar a ser la copia exacta de la iglesia primitiva? O más: a la iglesia neotestamentaria. La primera dificultad que un lector atento del Nuevo Testamento va a encontrar es que no existe el concepto «la» iglesia como entidad monolítica, unificada y uniforme. Lo que sí hay es una pluralidad de iglesias. La iglesia de Jerusalén parecía tener poco en común con la iglesia de Corinto y ésta a su vez menos con la de Roma. Ese poco, dirán con razón los lectores, es mucho: creían todos en la obra y enseñanza de Jesús de Nazareth. Más allá de eso, quizá, no había más.

Lo que sí vemos muy claramente en las escrituras griegas es una serie de principios. O mejor: hay algunas doctrinas, algunas prácticas y algunas «estructuras» que todos los creyentes practican desde entonces. Hay que encontrar esas tendencias generales y aplicarlas en el contexto moderno de la iglesia.

La pregunta viene a colación porque hay una suerte de obsesión en algunas iglesias descendientes de la Reforma. Dígame usted si no: la idea de que la iglesia moderna debe ser una copia de la iglesia primitiva o, en el extremo, de la iglesia del Nuevo Testamento permea infinidad de grupos. Esta teología ha llevado a situaciones bochornosas: grupos de cristianos que se visten como ellos creen que se vestían en el siglo I, que hacen de esas minucias un verdadero dogma que, en la práctica, se ponen encima de la soteriología. Una mujer que crea en Jesús, que practica sus preceptos y que en general es piadosa pero que se vista de pantalón y se maquille es vista poco menos que «ramera», adjetivo preferido de estos restauracionistas trasnochados.

Pero hay aquí un error de interpretación y de profunda ignorancia en las escrituras. Acomodan las escrituras a su antojo: ¿por qué exigir los atuendos en mujeres pero no en hombres? Porque si a esas vamos, los hombres deberían ir por este mundo en sandalias y túnicas. Y todavía más: deberían hablar, al menos, en griego koiné. También deberían tener una teología peculiar de la Trinidad, que no se desarrolló sino hasta al menos tres siglos después de Cristo y deberían resolver el asunto de la organización: ¿elegimos el modelo de Jerusalén o el paulino? Pero, más dramático aun: ¿qué Escrituras leemos y consideramos inspiradas?

Porque los restauracionistas no han podido responder con eficacia algunas preguntas:
1. ¿Por qué, desde el punto de vista exegético, hay que copiar la primera iglesia?
2. ¿Qué consideramos «iglesia primitiva»? ¿Qué periodo histórico comprende? ¿Qué conocemos con certeza histórica de tal periodo?
3. ¿Qué aspectos de esa iglesia copiamos y por qué?

En querer regresar a nuestras raíces hay un sentimiento de insatisfacción actual, una añoranza por los viejos y buenos tiempos. “Todo tiempo pasado fue mejor» es igual a decir que hay una edad de oro de la cristiandad. Pero es una idea romántica, parcial e ingenua. Hermanos y hermanas: vivimos en el año del Señor 2009.

Estoy convencido que las Escrituras son la base, los límites, los bordes en donde cada comunidad de cristianos debe construir su propio edificio, uno que es parte de un vecindario noble, antiguo, con zonas rojas, negras y grises, pero ese edificio se construye aquí y ahora. Eso, la idea clara de líderes cristianos de adaptarse a su situación histórica, social, cultural y política, es el elemento clave para entender cómo seguimos hablando hoy de ese carpintero llamado Jesús, proveniente de Nazareth.

Sobre la influenza y el principio del fin (1)

Veamos: crisis financiera, violencia, falta de agua potable, sequía, calentamiento global, terremotos, sospechas de lanzamiento de un misil atómico y ahora una epidemia que amenaza con ser mundial y que en México cobró ya varias víctimas mortales. ¿Es esto el principio del fin? ¿Se están cumpliendo las «condiciones» de Mateo 24 o del Apocalipsis? ¿Cómo se supone que deberían estar los cristianos ante todo esto?

Para este ejercicio vamos a utilizar un método literalista para interpretar Mateo 24. Este es un supuesto mayor pues, como bien se sabe, los criterios hermenéuticos suelen ser un tanto caprichosos y algo que un intérprete considera literal otro lo hace alegórico. Pero baste ahora considerar una interpretación literal de este pasaje.

Jesús ha llegado a Jerusalén a pasar sus últimos días. En Mateo 23 lo escuchamos criticando con dureza la religiosidad hipócrita del establishment jerosolimitano. Luego llora por Jerusalén advirtiendo que es dejada desierta hasta que no reconozcan que Él es el Señor (23:36-39). De camino al templo, sus discípulos le preguntan sobre esta último declaración. «¿Cuándo ocurrirá? ¿Qué señales hay que buscar?». Jesús entonces inicia el último de sus grandes discursos según el evangelio de Mateo.

Habrá «rumores» de guerra y guerras verdaderas, pestilencia, hambres y terremotos. Pero no es el fin, más  bien es el inicio del fin «el principio de los dolores». (24:5-8) Después de esto, «serán entregados (los discípulos de Jesús) y sufrirán por ser cristianos (24:9-12). Entre cristianos habrá traiciones, engaños, hipocresías, búsqueda de poder. Por esta maldad, muchos cristianos desfallecerán y cundirá la apostasía». El «evangelio será predicado en el mundo entero y entonces vendrá el fin» (24:13-14).

El fin es anunciado con señales como esta: «la abominación de asolamiento que vio Daniel y que ocurrirá en el lugar santo», «falsos profetas se levantarán», «habrá mucho sufrimiento», «el Hijo del hombre vendrá de oriente a occidente» (24:15-29). Y la culminación de todo será así: «el sol se obscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas se vendrán abajo, las huestes celestiales serán conmovidas. De inmediato, la señal del Hijo del hombre será mostrada en el cielo y las naciones, atribuladas, verán llegar al Hijo sobre nubes del cielo. Cuando ocurra esto, los ángeles tocarán una trompeta y llamarán de todas partes a los escogidos» (24:29-31).

Vemos cómo esta profecía está dividida en tres grandes partes: los principios del fin, la gran tribulación y el regreso de Jesús. Cada parte, además con diferentes etapas. Estas etapas están marcadas con el adverbio entonces (eto, en griego). Volvamos a preguntar: si esta escritura se interpreta literalmente, ¿en qué etapa estaríamos?

Continuará…

Dicen que a los pastores no les gusta Obama

So what? Pues que su poder en Estados Unidos es inconmensurable, que pueden sesgar las elecciones de noviembre y que siempre lo han hecho. ¿Creen ustedes que el primer encuentro de Obama y McCain haya sido casualmente frente a Rick Warren? ¡No! La Christian Right en Estados Unidos es poderosa.  Y hará sentir su fuerza dentro de cuatro semanas. Aunque la crisis financiera le da puntos a Obama, quizá salga empatado por esta declaración.

Pero el asunto de fondo es peliagudo. ¿Un cristiano debería votar por un candidato que tiene posturas morales diferentes a las suyas? ¿Un líder religioso debiera dar su opinión política desde el púlpito? Y es que citar a Pablo en aquello de obedecer a los «arjontes» no resuelve la duda de un ciudadano moderno que tiene que lidiar con la democracia, el menos peor de los peores sistemas en la visión griega. La gran pregunta es ¿cómo debe actuar un cristiano en un sistema de democracia representativa?

Aquí la nota:

Pastores piden a sus fieles que no voten a Obama porque va «contra la Biblia»

Por: EFE | Mundo Martes 30 de Septiembre de 2008 | Hora de publicación: 00:38

Los pastores de al menos 33 sectas cristianas de Estados Unidos han pedido a sus fieles que no voten por el candidato demócrata, Barack Obama, en las elecciones del 4 de noviembre, lo que supone una violación de una ley de 1954, que prohíbe hacer proselitismo a las iglesias que no pagan impuestos.

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Salados e iluminados

Mateo 5:13-16

Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.

Dice la famosa wikipedia: «La sal es el condimento más antiguo usado por el hombre y su importancia para la vida es tal que ha marcado el desarrollo de la historia en diversas fases». Para Jesús sus seguidores deberían ser el condimento más importante, los que marcan la historia, quienes dan sabor a la historia. Los discípulos del Maestro galileo son importantes y él lo enfatiza en este pasaje.

¿Por qué Lutero se asustó tanto de las «obras»? La respuesta daría pistas sobre el momento histórico de la reforma protestante y del talante teológico del monje agustino. Jesús lo dice claramente en este evangelio: el cristiano no lo es por una disposición exclusiva de la mente o el corazón (o donde se aloje la fe). Por eso las comparaciones con dos de los elementos más importantes para la vida humana. Lo que está enfatizando es la utilidad. La sal sin sabor no es más que polvo incómodo y la luz escondida es lo mismo que la oscuridad manifiesta. Así son los cristianos que se esconden detrás del amuleto de la sola fide para excusarse de las buenas obras que aquí promueve Jesús.

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El día de Pentecostés

Hechos 2

Lo diré desde el principio: no vas a encontrar definiciones absolutas en esta reflexión. No sé si este evento sólo fue una vez o si se tiene que repetir, no sé si aquí se inauguró la iglesia o si ese evento fue antes, tampoco si debemos aspirar a tener el don de la glosolalia o si hablar en español (o en tu idioma) baste y sea suficiente. Tengo mis propias creencias al respecto pero jamás llegaremos a un acuerdo con los que creen lo contrario. Ambos podemos decir siempre «la Biblia dice» o «la Biblia no dice» y de ahí no movernos hasta la llegada de Jesús. Así que no me importa si eres carismático, de los que creen que los dones han cesado o si estás a la mitad de esos caminos. ¿Crees en Jesús? Yo también.

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Dónde está oh muerte tu aguijón

1 Corintios 15:55-57

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.

Ateos y agnósticos lo deben reconocer: no hay salvación en este mundo. La ética más elevada, la más noble, toda es temporal y, por lo tanto, se derrumba ante la muerte. Por eso entre ateos la muerte es más «respetada» que Dios. Como un hecho palpable, la muerte representa la barrera infranqueable que ningún ser humano ha podido violar. Todos podemos ir de aquí a allá pero nadie lo hace de allá para acá. El más allá no es científicamente comprobable. Lo único comprobable es que el cuerpo humano se deshace, se corrompe; huesos y carne llenos de gusanos, olores nauseabundos, ahí termina la experiencia humana. Y, por lo tanto, ahí terminan las ideas de los más grandes pensadores de la humanidad.

El llanto de la muerte. El llanto que es egoísta. Lloramos porque ya no vamos a ver y sentir. Si vas a morir, ¿por qué llorar? Porque te gusta, porque aparece el egoísmo. En todo el proceso luctuoso hay ego. Yo, yo, yo: los «tanatólogos» tratan de paliar ese yo con el «otro». Déjalo ir, tú no eres culpable, vive y deja vivir, frases para el yo. Si alguien murió, ¿por qué lo lloras? Lo mismo: soy yo quien ya no lo voy a ver, soy yo el que no va a gozar de esta persona. El egoísmo pulula en el ser humano. El orgullo es el cáncer del alma humana.

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Los perseguidos por causa de Jesús

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Regocijaos y alegraos; porque vuestro galardón es grande en el cielo; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Aquí está la parte que muchos quisieran saltarse. La parte comprometedora del mensaje. El círculo se cierra: Jesús es la verdad y por la verdad vale la pena ser insultado y perseguido. Es el compromiso máximo de un seguidor. Un discípulo de Cristo lo seguirá cuando esté en las buenas y, principalmente, en las malas. Los grandes hombres han sido siempre perseguidos, incluso los profetas, personas que «el mundo no merecía», fueron acerrados por la mitad, apedreados, maldecidos por la sociedad. Jesús mismo padecería la más ignominiosa de todas las muertes imaginables en esa sociedad del siglo I.

Es cierto que estas verdades son universales. Escuchemos al crítico que, con el Eclesiastés dirá, no hay nada nuevo bajo el sol, ya Buda lo había enseñado antes. Quizá. Pero lo que el Maestro está diciendo aquí es una prevención contra los malos entendidos: este es el camino que el Hijo de Dios está trazando y sus seguidores deberán pasarlo les guste o no. Ahí, en obedecer al Señor, se demuestra quién es cristiano de verdad y quién cristiano de teatro. Porque, hasta la bienaventuranza anterior, todo el mundo podría estar de acuerdo. Podríamos crear un programa ético y cultural basado en estas pequeñas sentencias. Está de moda aquello del multiculturalismo, tolerancia, responsabilidad social. Pues bien, el programa del Maestro podría ser planteado por un no creyente y todos aplaudirían. La izquierda diría que ese es el programa histórico de los movimientos progresistas de todas las épocas. La derecha diría que ese es el objetivo final de toda política pública. Secularicemos el sermón de la montaña y seamos felices.

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Los que buscan la paz

Bienaventurados los pacificadores porque Dios los llamará hijos suyos

Decir que vivimos en un mundo violento es decir una perogrullada, un lugar común, nada nuevo. Todos sabemos eso. Y también que hay varios tipos de violencia: física, verbal, mental, espiritual y las que quieran añadirse. ¿Por qué nos hemos acostumbrado a vivir así? ¿Es acaso una característica sine qua non del ser humano? ¿Ser humano significa ser violento? Hemos vivido con guerras y conflictos entre hermanos, vecinos y desconocidos. El pregonado progreso se ha construido no con la razón sola sino con mente y manos, con cerebro y sangre. Y entonces llega Jesús a decir «dichosos los que trabajan por la paz».

Jesús invirtió los valores de moda en su tiempo. ¿Cómo recibiría un soldado romano esta declaración? ¿Y un soldado moderno? Nos movemos no por una doble moral. No, esta frase es también cliché. Más bien, los cristianos se han acostumbrado a creer que lo que dice Jesús está bien idealmente, que él lo dijo porque era el Hijo de Dios. Dile esto a un policía o a un soldado. El ideal, el altar, las fiestas solemnes que ha sacralizado el occidente culto y secular. Gandhi se codea con Jesús y la Madre Teresa en la escala de héroes de tiros y troyanos. Es correctamente político decir «Gandhi» cuando a uno le preguntan sobre un líder ejemplar. Muy bien. Pero en la vida cotidiana, ¿cuántos trabajan por pacificar? ¿Qué es trabajar por la paz?

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Pequeño gran artículo

Este es un gran artículo. Bueno, una pequeña reflexión que, viniendo de quien viene, tiene mucha trascendencia. El gran problema de muchos protestantes es que nos olvidamos de dos mil años de historia. Un pater de la iglesia ortodoxa me decía la otra vez que los protestantes somos en general ignorantes de la patrística y de la historia y resoluciones de los concilios. Si estudiáramos todo eso junto con la Biblia y nos olvidáramos de nuestros tabúes, mitos y prejuicios, seguro que nos ahorraríamos muchos dolores de cabeza dogmáticos. También en la praxis. Porque la historia de la teología, incluso de la más especulativa, tiene que ver con la praxis. Casi diría que primero son los problemas de la vida real, de lo que pasa en la congregación y luego la explicación de eso.

Vale la pena echarle un ojo a este artículo. Nosotros, provenientes de las iglesias de Cristo y su énfasis en el bautismo, no escuchamos mucho de esto. Pero hoy por hoy, los grupos con mayor crecimiento dentro del protestantismo son aquellos que tienen  raíces en Estados Unidos. La doctrina de salvación es básica: «Cree en Jesús y serás salvo». También podría decirse: «Confiesa a Cristo como tu Señor y Salvador y serás salvo.» Otra: «Recibe a Cristo en tu corazón y serás salvo». Pero, como bien reflexiona el autor del siguiente texto, el camino de la salvación que anuncia Jesús es mucho más que una simple frase, más que un arrebato emocional o incluso racional: la fe es el sí a Dios. Pero decirle sí a Dios es mucho más que hacer el show de pasar al frente y recibir el perdón. Ya habrá tiempo para continuar con esta reflexión. Por lo mientras dejo este artículo. Recomiendo visitar este sitio con más artículos. Nuestros amigos evangélicos están invitados a comentar el artículo:

Jesus and the Sinner’s Prayer
What Jesus says doesn’t match what we usually say
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David P. Gushee | posted 3/06/2007 08:31AM

Is it permissible to reopen the question of salvation? If we do, how will Jesus’ teachings stand up to our inherited traditions?

These questions came to me acutely not long ago. I was getting ready to preach. As the worship leader was finishing the music set, he offered some unscripted theological reflections. He said something like: «The only thing required of us is to believe that Jesus’ blood saves us. Nothing more. It’s nothing but the blood of Jesus.»

In my Baptist context, we’ve heard these thoughts a thousand times. The problem was that I had in my pocket a message in which Jesus himself had a very different answer to the question of salvation. Más

Sigue el debate sobre tumba de Jesús

Y seguirá. Aquí la Sociedad Arqueológica Bíblica emprende el camino de la apología. Este es un artículo interesante. Se debe leer completo para entenderlo. La liga aquí y ahora su párrafo de conclusión:

The identification of the Talpiot tomb as the tomb of Jesus and his family contradicts the canonical Gospel accounts of the death and burial of Jesus and the earliest Christian traditions about Jesus. The claim is also inconsistent with all of the available information—historical and archaeological—about how Jews in the time of Jesus buried their dead, and specifically the evidence we have about poor, non-Judean families such as that of Jesus. It is a sensationalistic claim without any scientific basis or support.

¿Es o no es? Sigue la polémica de la tumba

Ahora pongo una nota en español. La pueden encontrar en Crónica. Esto va a dar de que hablar porque los productores intentarán vender su producto. Sinceramente creo que es poco plausible que este sea el osario de Jesús y su familia. No es porque soy cristiano, simplemente que los métodos científicos que presumiblemente usaron quizá no permitan llegar a una conclusión que, oh casualidad, coincide con la moda: que Jesús se casó, tuvo una esposa y unos hijos. En fin. Sale nota:

Clérigos estallan contra La tumba perdida; Cameron la defiende en NY 
  
Por: Agencias Martes 27 de Febrero de 2007 | Hora de publicación: 00:05

Mientras el director de Titanic, James Cameron, presentó oficialmente en Nueva York el documental sobre el hallazgo de los presuntos restos de Jesucristo y su familia, incluidos la Virgen María, María Magdalena y un supuesto hijo de ambos de nombre Judah, arqueólogos y clérigos en la Tierra Santa criticaron el documental del cineasta.
The lost tomb of Christ (La tumba perdida de Cristo), que el Canal Discovery presentará el 4 de marzo en Estados Unidos, dice que 10 osarios antiguos descubiertos en un suburbio de Jerusalén en 1980 pudieran contener los restos de Jesús y su familia, como lo publicó ayer Crónica.

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Supuesta tumba de Jesús al descubierto

Resulta que unos arquéologos encontraron una tumba del siglo I. Ahí había inscripciones de nombres. «Judas hijo de Jesús», «Miriam», «Jesús hijo de José» son algunos de los enunciados que se leen en la tumba. De esos datos, los medios sensacionalistas concluyen que Jesús y María Magdalena eran casados y tenían un hijo llamado Judas. Dicen lo que no dice. Hay que leer con calma esta nota, principalmente lo que dicen los especialistas. ¿Cuántas tumbas más hacen falta para que el escéptico, el ateo militante reconozca que el cristianismo no sólo es una tumba vacía?

Va aquí la nota

Tomb could be of Jesus, wife and son: directors

Tuesday Feb 27 03:55 AEDT
The burial site of Jesus has been found and suggests he had a wife and son, according to highly sensitive claims in a documentary by Titanic director James Cameron and Israel-born Simcha Jacobovici.

The claims inject controversy into the issue of resurrection central to Christianity and, if accurate, could reignite questions about Jesus’ earthy family life popularized in the book The Da Vinci Code.

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Ciencia, atea o creyente

Milenio publica un artículo sobre ciencia y religión. El articulista repite un lugar común pero luego menciona un asunto de primer orden. Hay que leerlo y también los dos libros que cita: Francis Collins, The lenguaje of God y Richard Dawkins, The God delusion. Al final, el articulista se cura en salud, pero, en fin, son temas peliagudos. Aquí dos fragmentos.

En primera, el lugar común. Se ve, de inmediato, que no se dio a la tarea de investigar más sobre, por ejemplo, teología:

En ciencia, es fundamental entender cómo se sabe lo que se sabe. La religión, en cambio, se basa fundamentalmente en la fe. Sobre todo las religiones teístas (que creen en un dios personal, creador y controlador del mundo), que cuentan con revelaciones divinas en forma de libros, profetas y demás líneas de comunicación con el mandamás universal. Cualquier discusión se zanja, finalmente, recurriendo a la “palabra de dios”, en la que hay que creer por fe, sin que tenga caso cuestionar cómo se sabe lo que se sabe.

Y luego un punto interesante:

Basta abordar temas donde la naturaleza humana entre en cuestión ¿anticoncepción, aborto, eutanasia, clonación, células madre, derechos de homosexuales? para que la guerra se desate.

666

Ya que hemos leído a Eco, ya que estamos vivos, ya que pasó no sólo las 6 horas, 6 minutos, 6 segundos, del día 6 del mes 6 del año…. 2006, ya que el trabajo continúa (o el desempleo), ya que no se acabó el mundo: ¿todavía queda un ingenuo que crea en la numerología popular?

El 666 es, según la mayoría de las versiones, pero no todas, el número que Juan asocia con una bestia en el libro de Apocalipsis. En el capítulo 13 (seguimos con las referencias a la mala suerte), versículo 18, se puede leer:

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Eco sobre el furor místico ocultista. Preludio al 666

Estamos a siete horas (ya empezamos con la Cábala) de que de este lado del mundo empiece el día más cabalístico de todo el siglo: 06 del 06 del 06, el famoso número 666. Y digo de todo el siglo porque dentro de cien años (cuando ni usted ni yo vamos a estar -toco madera; Dios no lo quiera-) se repetirá el mismo espectáculo. En algún lugar leí que más bien el 666 será el número de la suerte para los vendedores.

Les dejo este fragmento de la novela El péndulo de Foucault, de Humberto Eco. Es un diálogo entre un personaje femenino, Lia (nombre bíblico) y el personaje principal. Ella le explica como a un niño todo eso que a él le angustiaba porque lo mágico, oculto, cabalístico ya estaba trastornando su vida. Entre las cientos de referencias ocultistas, donde Eco se burla del lector crédulo, esta es una de las explicaciones más sencillas que he encontrado sobre todo ese furor tan de estos días. Disfruten la explicación, descreídos del mundo.

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