Enfoques, burocracia y ofrendas especiales

Si uno quería tener novia, el proceso que tenía que pasar era un tanto tortuoso. Empezaba con ir con su discipulador quien le contaba al líder. Éste le decía a la discipuladora de la hermana quien, a su vez, iba con la líder. Ellas dos (o solo la discipuladora) le preguntaban a la hermana. Si mostraba interés, se hacía el mismo proceso pero a la inversa hasta llegar con usted.

Venía entonces un periodo raro. Dos personas querían estar cerca porque se gustaba , porque sentían atracción o por lo que quiera y mande. Pues bien, el consejo consentido era: «aléjense un mes. No se hablen, no se manden mensajes, no salgan juntos». Nunca entendí muy bien el sentido de esto, pero supongo que era una especie de demostración de que en realidad se atraían. Supongo que era justamente tener una evidencia de esa atracción. Y creo que era una idiotez.

Si después de todo eso, usted seguía interesado en la hermana, quizá tendría una plática con el amado líder para leerle la cartilla y eso terminaría con un «¿y cuándo quieres pedirle que sea tu novia?». Era un momento feliz, sin duda. Quizá por todo eso, se le llamaba «estar enfocado». Pues sí, deberías tener más que fuerza de voluntad: negociar, demostrar, convencer, no a la hermana, sino a los amados líderes de que eras digno de tener una hermanita para ti. Esto requiere concentración, enfoque, pues.

Bueno, todo ese sistema se alimenta de dinero. Los amados líderes viven del dinero que los hermanos les dan. Y una vez al año, esa cuota se incrementa más de viente veces. Se le llama «ofrenda especial». Si usted la da, si usted llega con el pretexto de «no veo hombres, veo a Dios», pues luego no se queje de que esto que acabo de describir se repita. En realidad, si usted sigue dando su ofrenda especial, sigue alimentando al monstruo. ¿Se vale quejar?

PD.- Este sistema de noviazgos y parejas tenía una falla: podía salirse, casarse y regresar (restaurarse). Era un atajo que varios tomaron. La verdad es que, en la práctica, pocas desventajas tenía. De hecho, hay casos en donde el que lo hizo, regresa con su esposa ¡a dirigir a los casados que aguantaron vara ahí dentro! Y luego se quejan…

¿Para qué un ministerio de solteros? III

III. Los héroes bíblicos fueron casados

Los grandes hombres del Antiguo Testamento son casados. Desde Adán hasta los profetas, pasando por los patriarcas y los reyes, prácticamente todos compartía su vida con una pareja. Esto sólo nos dice que a Dios no le desagrada el matrimonio. Lo que no significa que la soltería sea algo malo. Sólo quiere decir que al Dios de Israel no le importaba si un hombre o mujer estuviera casado para usar a tal ser como vía de comunicación con el resto de la humanidad. Reiteremos: los grandes hombres del AT eran, de hecho, casados.

¿Por qué todos esos personajes tenían esposa? Quizá porque en Génesis 1:28 y 2:24 la Torá establecía claramente que el plan de Dios para su creación era que tuvieran muchos, muchos hijos y que, para eso, tenían que estar casados y llegar «a ser como una sola persona». Así que para todos ellos, desde Adán, lo normal era que el ser humano, en algún momento de su vida (y no muy tarde), debía dejar a sus padres, unirse a una mujer y, entre otras cosas, tener hijos. Ir en contra de este designio podría poner en peligro la supervivencia del pueblo elegido y, casi por transitividad, no coincidir con el plan de Dios.

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¿Para qué un ministerio de solteros?

En los dos últimos años he sido parte de un grupo compuesto de solteros. Esta es una tendencia en varias iglesias que se organizan de acuerdo a características comunes de sus miembros. En casi todas las organizaciones hay un grupo de jóvenes. En otras, como la mía, también hay grupos de matrimonios, de viudas y de solteros. La idea detrás de esta organización es que los integrantes del grupo pueden ayudarse porque comparten necesidades comunes.

Hace unas semanas propuse a los hermanos que nos preguntáramos ¿para qué un ministerio de solteros? Y es que muchas veces damos por hecho que las cosas son así por un mandato divino. Ciertamente la mano de Dios se mueve en toda la historia. Esta visión la heredamos los cristianos de los judíos del Antiguo Testamento. Pero también es cierto que el hombre tiene la oportunidad de tomar decisiones y con ello la responsabilidad de las consecuencias. En todo caso, no hay un modelo único de iglesia «según la Biblia»: ni Jesús, ni Pedro, ni Juan, ni Pablo nos dejaron instrucciones claras de cómo organizar la iglesia. Así que algunos proponen que ahí donde la Biblia calla, nosotros podemos hablar. Y al parecer este el caso.

Recién casado, pensé que mi respuesta a esa pregunta podría parecer sesgada. Quizá. Porque, siguiendo la propuesta de otro artículo, les dije: el ministerio de solteros existe para buscar una pareja y establecer las bases para un matrimonio sano. Más de uno (y de una) abrieron los ojos y arquearon las cejas en señal inequívoca de duda. Ahí estaba el reto y la provocación. De vez en cuando en nuestra vida cristiana debemos parar y preguntarnos lo básico ya sea para reforzar lo que estamos haciendo o para cambiar el rumbo. Si no lo hacemos, podríamos estar intentando atrapar el viento. La respuesta es sencilla. La explicación no tanto.

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