El anuncio de la traición

Juan 13:18-30

Si Jesús sigue insistiendo en su origen, es porque los discípulos todavía no han entendido con quién están hablando. No seamos críticos con ellos. A las palabras no siempre lógicas de Jesús hay que añadir el ambiente de animadversión que los rodea. Están sentados en un cuarto de Jerusalén, lo que significa que están fuera de sus terrenos. Es territorio hostil. La cabeza de su Maestro ya tiene precio. Para colmo, insinúa una traición y cuando, usando técnicas muy humanas (“pregúntale”, pide Pedro “al discípulo más amado”), logran una declaración del traidor, no lo entienden. Recordemos que no es todavía Pascua (pequeña diferencia con los sinópticos que coinciden en que la última cena se desarrolló en la principal fiesta judía), que Judas era el tesorero y que al parecer no se le había visto en corruptelas. No había razón para dudar de la integridad del hijo de Simón.

El traidor estaba en la mesa de Jesús. Comió (¿la eucaristía?), bebió, quizá confraternizó con los otros once. Vio cómo el Maestro se conmovía. El ambiente en ese cuarto debió ser tan sombrío como tenso. Era la despedida, Jesús les está transfiriendo una autoridad moral importante (“ustedes serán los voceros del Enviado”), acaban de ser limpiados. Todos. Judas estuvo ahí y ni en ese momento el Rabí tuvo palabras duras contra él. No lo criticó, no lo regañó. Dejó hasta el final al malo del cuento. Judas, el traidor por antonomasia, no escuchó palabras de reproche de su Maestro. A diferencia de los celosos cristianos de hoy, el galileo no lo expulsó.

Judas comió y se fue. Había recibido su ración, y de noche, la hora de los cobardes, se fue. ¿Qué diferencia entre él y los que hoy llegan puntuales a su iglesia, cantan, se acongojan en la comunión y afuera, en la noche, van a vender su fe? Entre Judas y los dirigentes-jefes-dueños, ladrones de la misericordia y piedad ajena, ¿cuánta distancia hay? Una: que Jesús sabía que el pobre Judas estaba destinado desde el inicio. Quizá por eso su alma se conmovió. Eso, que uno de los cercanos lo traicionara y que esa fuera la última noche en este planeta, hizo que el gran hombre mostrara sus sentimientos. No, en definitiva, no era el súper heroe de piedra que algunos quieren ver.

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