Una modesta reflexión de Navidad

Primero los lugares comunes:

  1. La noche del 24 de diciembre la civilización cristiana recuerda el nacimiento de Jesús de Nazareth.
  2. Jesús de Nazareth no nació el 25 de diciembre del año cero.
  3. Navidad se ha convertido en las sociedades capitalistas en una celebración tanto familiar como de consumismo.
  4. Sí: es cierto que hay componentes de culturas no cristianas en todo el numerito: que si el árbol de navidad, que si santa clós (o el festejo del “sol invictus, etc).

Muy bien. Ahora lo que no es tan obvio. Si poner el árbol de navidad es un acto que reúne a la familia (o a los room-mates), que si en la cena del 24 de diciembre nadie se acuerda de Jesús pero sí llegan a casa de los abuelos todos los tíos y se la pasan bien, que hay comida, abrazos, cariño: ¿Jesús de Nazareth va a llegar a derribar el pino de navidad? ¡Por supuesto que no!

La navidad (sí, con minúscula) se convierte en un festejo más o menos secular y salvo algunos tradicionalistas que “arrullan al niño”, en realidad es el pretexto para pasarla bien. A Jesús, en todo caso, no se le experimenta cada año, sino cada día. Y ese libro que los cristianos leemos dice que “todo me es permitido pero no todo conviene”; “para el puro todo es puro pero para el corrompido…”. En fin, si me preguntaran a mí qué sentiría si el 19 de marzo festejaran mi cumpleaños y todos brindaran y descansaran de sus trabajos a pesar de que nací cinco meses después, ¡qué importa! ¡Viva la convivencia!

Pero la navidad tiene, también, un componente espiritual. Claro que a pocos les importa. Vaya, si no les importa la exactitud del nacimiento del Mesías. Pero resulta que el hijo de Dios se hizo hombre para que todos los hombres tuvieran una relación con Dios. Jesús es la reconciliación, el camino para acercar el más acá y el más allá. Jesús se hizo hombre para que todos pudieran servir al Rey. Hacer eso supone un compromiso entre el creyente y el Dios que Jesús le hace accesible. “Compromiso”, he ahí la palabrita que cada vez está más pasada de moda.

Los padres creyentes que conozco enseñan a sus hijos que las Escrituras dicen que Jesús nació en Belem, que pudo haber sido en algún momento de septiembre, pero que la navidad es un momento especial en que “recordamos” al Mesías. No, no es su cumpleaños; pero esos padres les enseñan a sus hijos algo más importante que el pinito o el santa o los reyes magos; les enseñan a creer, a amar y a vivir con intensidad bajo la guía de Dios. Yo veo a mis amigos festejando Navidad cada día.

Dicho lo cual: felices navidades.

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