El sistema tóxico kipmaquiano

La Iglesia de Cristo en México AR (ICMAR) es un producto de importación. Un señor llamado Kip McKean fundó un grupo religioso que en inglés se llamó International Churches of Christ (ICOC). Cuando a principios del siglo XXI algunos de sus antiguos camaradas se rebelaron y lo sacaron, Kip se fue a fundar otro grupo religioso. Le puso International Christian Church (ICC). Además de su obsesión por lo “internacional”, Kip no cambió su “teología básica”. Tampoco sus prácticas privadas: sigue siendo un ser más o menos hipócrita que dice algo en el púlpito y otra cosa debajo. Sigue medrando de los dineros que sus feligreses le dan (muy el dinero de sus feligreses, eso sí). Sigue diciendo que para ser cristiano usted debe ser bautizado por inmersión en agua, si usted nunca jamás ha sido bautizado en agua, no es cristiano. Seamos más específicos: si usted nunca se ha bautizado EN ALGUNO DE LOS MOVIMIENTOS CREADOS POR KIP MCKEAN, usted no es cristiano. Kip sigue creyendo que toda iglesia debe tener un líder central (o sea, él). En el colmo de la locura, llama perdidos a sus propios hijos (los de la ICOC). Su unidad es esta: “vengan, ICOCs, vengan y sujétense a mi liderazgo”. Si esto le suena al papa romano, es usted muy perspicaz.

La única manera en que Kip perdonara a sus antiguos hijos es que ellos lo volvieran a instalar en su puesto. Sí. Como lo leyó. El problema, según Kip, es que, al alejarse de él, sus hijos de la ICOC perdieron el rumbo (que él había trazado «movido por el espíritu»). Todos los vicios y todas las crisis actuales tienen su origen en 2003, cuando le quitaron su puesto de líder principal de todas las iglesias del mundo. A partir de ahí, se desviaron. ¿Por qué llama “remanentes” a los de la ICOC que quieren regresar con él? La respuesta es obvia: porque estos creen que la teología de Kip es correcta y que la ICOC se desvió. En otras palabras, usted demuestra que es todavía santo (y verdadero) si cree que la de Kip es la única, mejor, verdadera doctrina cristiana.

¿Cuál es el error de estos “remanentes”? ¿Ya lo vio?: la ingenuidad (o torpeza) de creer que la ICMAR (ICOC) estaría mejor ¡con lo que dice Kip! Tan delirante como esto. No se dan cuenta que la ICC terminará igual que la ICOC por la misma razón: la teología envenenada de Kip McKean. Él es el creador del sistema. Les miente cuando dice que la crisis de la ICOC vino después de que se fuera él. Como el mismo Satanás, Kip empieza sus explicaciones así: “con que sus líderes les han dicho esto… pues aquí va mi verdad”. No. Muchos de esos “remanentes” no se dan cuenta que la crisis vino desde antes, mucho antes de que Kip fuera separado. Suena exagerado decir que esa crisis inició desde finales de los años setenta cuando él y su hermano fueron expulsados de una comunidad cristiana acusados de dividir. ¡Nada nuevo bajo el sol! Y cuando ellos, los “remanentes” piensan que van a estar mejor con Kip que con sus líderes ICMARs son tan ingenuos o tan necios como si una persona con una pierna amputada creyera que por cambiarse de zapatos le fuera a crecer la pierna cercenada. Absurdo como se le quiera ver.

De hecho el problema de la ICMAR fue (es) que está pegada a los paradigmas de Kip. No lo van a reconocer nunca, pero lo cierto es que no hicieron nada por diferenciarse de los narcóticos espirituales inyectados por Kip McKean. Y Kip (y los suyos) lo saben. Tan lo saben, que su propuesta es volver a lo que la ICMAR perdió: la cultura de la culpa, la intromisión a las vidas de los creyentes, la iglesia como única manera de ir a Dios, los líderes como puentes únicos (como vicarios) para tener una mejor vida espiritual. ¿Recuerdan cómo era la ICMAR en la época del reinado de Kip? “Llena de amor” responden los más. ¿Y cómo es el “nuevo movimiento”? “Lleno de amor”, responden los más. Es una repetición nauseabunda que terminará como terminó (o como está terminando) el sistema en la ICMAR: fraudes, escándalos, politiquería entre líderes, traiciones, divorcios, retiros de solteros, matrimonios endogámicos, mujeres humilladas, líderes vilipendiados. Y la razón es clara: el sistema, la doctrina, lo que promueve Kip McKean es tóxico, es venenoso.

Y sí: hoy todo es muy bonito, como en “el inicio”. Todos lo buscan y lo tratan bien, como en “el inicio”. Todos hablan de lo bonito y hartísimo maravilloso que es estar con los hermanos como en “el inicio”. La iglesia “crece”, como en “el inicio” (verdad a medias, a todas luces, sólo analicen sus estadísticas). Y como en el inicio, hay ahí abusos emocionales, autoritarismo, sectarismo, torceduras de las escrituras que claman al cielo, hermanos expulsados y humillados. Y la verdad, pregunten a Kip que cuál es su concepto de nuevo cuando su “nuevo movimiento” lleva más de 10 años. Pregunten cuánto necesitan para que deje de llamarle nuevo, porque en una de esas, ya está siendo odre viejo, viejo. Y entonces, cuando vuelvan a la decepción, igualita o peor que en la ICMAR (ICOC), por favor, por amor a ese Dios en el que dicen creer y por el cual se meten en sectas destructivas, ¡sean libres del oscuro Kip y de su sistema! ¡Cristo no es exclusivo de su microscópico grupo religioso!

«Hermanos, les ruego que se fijen en los que causan divisiones y ponen tropiezos, en contra de la enseñanza que ustedes recibieron. Apártense de ellos, porque no sirven a Cristo nuestro Señor, sino a sus propios apetitos, y con sus palabras suaves y agradables engañan el corazón de la gente sencilla.» (Romanos 16:17-18)

¿Prevenir es estar amargado?

De vez en cuando debemos repetir el mismo razonamiento para que los despistados, confundidos o mala leche (o todos al mismo tiempo), sean orientados, aunque sea un poquito y aunque suene repetitivo. Veamos:

Imagine que usted sabe que hay una esquina en su ciudad donde los delincuentes roban, abusan y, en general, hacen cosas malas contra los transeúntes. Además, en esa esquina hay una coladera abierta y un bache profundo en el pavimento. Usted sabe, por experiencia personal, que las luminarias están fundidas, que no hay vigilancia, que es, pues, una esquina muy peligrosa. Usted, dicho sea de paso, la evita todo el tiempo, así tenga que dar más vueltas.

Imagine que su esposa, madre, marido, padre, abuelo, hijo, sobrino, amigo de la infancia o alguien que usted estima mucho, va a pasar por esa esquina. Que mañana va a llegar a esa esquina peligrosa justo a las 10:30pm, ya cuando no hay luz del día. ¿Qué haría?

a) Se queda callado, no vaya a ser que asuste a ese ser querido.
b) Finge que no estaba enterado que ese ser querido iba a pasar por la esquina y finge también que no sabía de la peligrosidad de dicha esquina.
c) Lo busca, lo localiza por todos los medios posibles y le informa qué ocurre por ese camino que va a tomar.

Yo elegiría el inciso C. Punto. Ya después hago cualquier otra cosa: llamar a la policía, fundar una patrulla de vecinos que vigilen esa zona, solicitar que instalen una cámara de seguridad y que arreglen las luminarias. Pero, mientras eso no ocurra o incluso mientras lo hago y yo sepa que ese lugar es peligroso, seguiría gritando a los cuatro vientos: ¡CUIDADO CON ESE LUGAR!

Si por hacer eso me llaman amargado, loco, demente, exagerado, miedoso, frustrado, neurótico, escandaloso, sangrón, atado al pasado, ingrato, que no perdono, que no olvido, que mejor me acuerde de todos los bellos momentos que pasé en la esquina del terror, que todas las esquinas en esta ciudad son igual de feas y peligrosas, que mejor me ponga a vigilar o que mejor funde mis propias esquinas seguras; si por eso me llaman así y mis amigos me dejan de hablar, me importa dos pepinos… o uno. Si puedo ayudar a alguien a no ser lastimado y a no correr riesgos, aunque todos los demás me insulten, seguiré haciéndolo.

Ahora bien, si esa persona quiere pasar por ahí, si mi trabajo de prevención se lo pasó por el arco del triunfo, poco o nada puedo hacer. Sin embargo, en mi conciencia quedará que al menos intenté hacer algo para que no le ocurriera eso feo. En todo caso, el que por su gusto muere…

Y sí: el que sabe hacer el bien y no lo hace…

Y sí: no sólo son esquinas, también son… sectas religiosas. Ni modo, aquí me toco vivir. Afortunadamente, usted tiene la opción de no leerme, de bloquearme de su lista de contactos, de borrarme de su memoria y, en fin, de dejarme con lo que usted llama amargura y yo simplemente llamo deber. El deber de anunciar que el Dios de esas sectas no es el Dios que predicó Cristo Jesús, al que llamo, Maestro.

“Anímense con estas palabras…”

¿Para qué se reunían los cristianos en el primer siglo? Lo que nos llega de las Escrituras podría no ser una lista exhaustiva, pero, volvamos al tema de ser bíblicos, y preguntémonos mejor:

Lo que usted y su iglesia hacen ¿se parece, al menos de lejos, a lo que usted lee en el Nuevo Testamento?

Trate de ser honesto. Aunque duela.

Yo solía asistir a un grupo religioso que presumía de ser bíblico. Dejemos de lado que tenían un lema un poco riesgoso “donde la Biblia calla, nosotros hablamos” y digamos que para ellos eso de ser bíblicos era tener actividades que se parecieran a lo que la Biblia decía. El gran peligro (para quien enseñaba tal cosa) era que cualquiera que viera la lista de preocupaciones de los líderes y las comparara con aquellas del texto bíblico descubriría que las prioridades e incluso las actividades tenían poco que ver. Acá una lista:

  • Luces y sonido. Sí, quizá una de las principales preocupaciones cuando nos reuníamos era que no fallara el micrófono. Cuando nos robaron el equipo de audio, el líder estaba en la tristeza total. Lo mismo cuando proyectábamos algo: el proyector siempre fallaba cuando no tenía que hacerlo. La verdad es que era una ansiedad terrible que alguien quisiera presentar un power point o un video al público, no fuera a fallar el equipo a la mera hora.
  • Campañas evangelísticas. Se nos enseñaba que el crecimiento era sinónimo de nuevas personas convertidas. El silogismo era simple: una iglesia sana crece (en número de miembros), una iglesia enferma no crece. Con esto en mente, los debates sobre días, temáticas, nombres de las campañas, impresión de propaganda, programa, invitados especiales, eran interminables. A veces poníamos nombres de telenovelas o películas de moda (no dudo que alguien hoy en día dijera algo como “Escuadrón Suicida para Dios” o una cosa similar. No se rían, es serio), otras veces los predicadores nos fallaban, algunas discutíamos si poner un baile o mejor al hermano que cantaba bonito… ¡qué inmisericorde forma de perder el tiempo!
  • Recolección de dinero. Este tema quizá compite con cualquier otro en importancia. Un dicho común era que para Dios el dinero no era importante, pero para el mundo sí, y como nosotros estábamos en el mundo, pues necesitábamos monedas. Vi muchas veces la cara de preocupación en líderes que veían cómo el dinero escaseaba. Se hacían planes, se exaltaba a los hermanos que daban sus cuotas, se regañaba y amenazaba con maldiciones (bíblicas, obvio) a quien no diera. El dinero era un verdadero dolor de cabeza cuando no había y una gran alegría cuando abundaba.
  • Talleres para solteros, casados, adolescentes, madres solteras y un largo etcétera. En algún momento se creyó que era buena idea separar por edades o por estado civil a la iglesia. Esto sólo generó divisiones, pero además, la atención que la iglesia daba a cada grupo dependía del estado y el ánimo del líder en turno. Cuando un líder principal era soltero, el ministerio de solteros tenía mucha relevancia; ese mismo líder se casaba, ahora los matrimonios eran importantes; tenía hijos, la enseñanza para padres se convertía en lo relevante; los hijos eran adolescentes, pues el grupo de adolescentes se fortalecía. ¿Se adivina el resultado? Una iglesia que da bandazos, que un día quiere una cosa, otro día quiere lo contrario. Y recursos ingentes se gastaban para mantener esos grupos con cierta salud “espiritual”. Por supuesto, había “fiestas de solteros”, “fiestas de casados”, retiros de jóvenes y así ad infinitum.
  • Ministerios de música y una lista larga de otros ministerios. Si el sonido ocupaba gran atención en los servicios, la música tenía también su propio lugar. El coro era un rompecabezas que iniciaba por cuestiones técnicas (¿a capella o con instrumentos?) y terminaba en primeros auxilios emocionales (el líder del coro ya está viendo con ojos de lujuria a la hermanita del coro o viceversa). De ahí a los interminables ministerios que surgían. Llegó a existir un ministerio de poner y quitar sillas… que peleaba con el ministerio de la música que tenía que llegar temprano y se quejaban de los ruidos que hacían los del ministerio de sillas, que a su vez se quejaba con el de Santa Cena porque desordenaban las filas y éstos a su vez se enfadaban con el cuidado de niños porque los responsables no lo eran tanto y los niños gritaban como posesos a la mitad de la oración… y un largo viacrucis para que en el momento del sermón hubiera cierto orden y armonía y el predicador no se enojara y lanzara anatemas desde el púlpito al ministerio del sonido…

Esos son sólo algunos ejemplos de prioridades en una iglesia. A cambio, sólo como ejemplo, el Apóstol San Pablo dice a los Tesalonicenses: “Por tanto, aliéntense los unos a los otros con estas palabras (1 Tes. 4:18)”. ¿Cuáles eran esas palabras? ¡La resurrección de los muertos! Y si revisamos 1 Corintios, veremos una lista de los asuntos y problemas que aquejaban a esa iglesia y que interesaban poner por escrito a Pablo:

  • Divisiones en el que los grupos en pugna tomaban a su propio caudillo.
  • Relaciones sexuales (oh sí, matrimonio, prostitución e incesto desfilan en las páginas de 1 Corintios).
  • Problemas entre cristianos que terminaban en pleitos legales ante jueces no-cristianos.
  • Qué era y cómo se tenía que tomar la Santa Cena.
  • Los dones milagrosos y las manifestaciones espirituales.
  • La manera en la que se debían ordenar las reuniones cristianas.
  • La resurrección de los muertos.
  • La ofrenda para los santos.

¿Se parece esta lista a las preocupaciones de su iglesia? O quizá ya somos de una generación tan madura y tan espiritual, que eso que Pablo escribió ya está muy fuera de moda y pues solo sirve para pasar un rato de sano esparcimiento espiritual. Quizá, si Pablo escribiera hoy, tendría una línea para el ministerio de niños y otra para el equipo de audio de los inmuebles donde se reúne la iglesia. ¿Será?

MEDITE: ¿Y si nuestras prioridades como iglesia no son las prioridades ni de la Biblia ni del Maestro ni de Dios? Cuidado con ser odre viejo.

Fracasos generacionales

El líder fundador explicaba su método de manera muy simple:

  1. Misioneros extranjeros plantan una iglesia.
  2. Los miembros locales crecen, vigilados por esos misioneros.
  3. A su debido tiempo, los misioneros regresan a casa o se van a plantar otra misión y los locales son nombrados líderes.
  4. Estos líderes nacionales entrenarían a su vez a nuevos y así hasta alcanzar toda la nación y todo el mundo.

No suena mal… hasta que se puso en práctica y lo que ocurrió fue que esos líderes nacionales crecieron mal, medio torcidos, medio ególatras, medio medio. Llevaron de tal manera las cosas que se pelearon entre ellos, sacaron a algunos (¡sacaron hasta a su padre fundador!), metieron a otros y al final, con la iglesia hundida en una de las peores crisis de su corta historia, todos esos primeros “grandes líderes” nacionales se derrumbaron. De esa generación antigua no quedan más que uno o dos.

¿Qué pasó? ¿Qué hicieron mal? Me parece muy simple: el sistema estaba diseñado para tener un líder supremo al que todos se debían plegar. Cuando intentaron dividir el poder entre cinco, la cosa se salió de control porque simplemente el diseño original de su grupo no cambió. En cierta manera, era un acomodo piramidal que, al quererlo hacer trapezoide, reventó. Meter a un vocho 89 el motor de un Beetle 2013 no es buena idea. Tunearon la nave intentando hacer un auto del año y les salió un Simpson móvil.

Ante esto queda reflexionar en el fracaso de una generación que no pudo formar líderes que llevaran al grupo hacia el nuevo siglo. La realidad les pasó por encima. Ahora, como siempre, tienen dos opciones:

  1. Regresan a las prácticas más duras y rebasan por la derecha a su líder fundador (que parece gozar de buena salud), o
  2. Revolucionan todo y clausuran de una vez la franquicia para renacer como una nueva iglesia.

En ambas opciones hay costos elevados. Quizá el que más les duela (porque está en su ADN) es que muchos hermanos saldrán de ahí. Porque cada que un grupo cristiano sufre de este tipo de crisis, muchos creyentes sufren con ellos. Será a estos creyentes a los que se les deberá apoyar y orientar.

Por lo mientras, los que se quedan harán bien en poner sus barbas a remojar y harían bien en reconocer públicamente que se equivocaron. Sería el preámbulo para algo nuevo. Esperemos, pues.

Enfoques, burocracia y ofrendas especiales

Si uno quería tener novia, el proceso que tenía que pasar era un tanto tortuoso. Empezaba con ir con su discipulador quien le contaba al líder. Éste le decía a la discipuladora de la hermana quien, a su vez, iba con la líder. Ellas dos (o solo la discipuladora) le preguntaban a la hermana. Si mostraba interés, se hacía el mismo proceso pero a la inversa hasta llegar con usted.

Venía entonces un periodo raro. Dos personas querían estar cerca porque se gustaba , porque sentían atracción o por lo que quiera y mande. Pues bien, el consejo consentido era: «aléjense un mes. No se hablen, no se manden mensajes, no salgan juntos». Nunca entendí muy bien el sentido de esto, pero supongo que era una especie de demostración de que en realidad se atraían. Supongo que era justamente tener una evidencia de esa atracción. Y creo que era una idiotez.

Si después de todo eso, usted seguía interesado en la hermana, quizá tendría una plática con el amado líder para leerle la cartilla y eso terminaría con un «¿y cuándo quieres pedirle que sea tu novia?». Era un momento feliz, sin duda. Quizá por todo eso, se le llamaba «estar enfocado». Pues sí, deberías tener más que fuerza de voluntad: negociar, demostrar, convencer, no a la hermana, sino a los amados líderes de que eras digno de tener una hermanita para ti. Esto requiere concentración, enfoque, pues.

Bueno, todo ese sistema se alimenta de dinero. Los amados líderes viven del dinero que los hermanos les dan. Y una vez al año, esa cuota se incrementa más de viente veces. Se le llama «ofrenda especial». Si usted la da, si usted llega con el pretexto de «no veo hombres, veo a Dios», pues luego no se queje de que esto que acabo de describir se repita. En realidad, si usted sigue dando su ofrenda especial, sigue alimentando al monstruo. ¿Se vale quejar?

PD.- Este sistema de noviazgos y parejas tenía una falla: podía salirse, casarse y regresar (restaurarse). Era un atajo que varios tomaron. La verdad es que, en la práctica, pocas desventajas tenía. De hecho, hay casos en donde el que lo hizo, regresa con su esposa ¡a dirigir a los casados que aguantaron vara ahí dentro! Y luego se quejan…

El desierto

Y luego el Espíritu le impulsó al desierto. Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían (Marcos 1:12-13 RV60)

Cuando salimos de una iglesia institucional, dejamos atrás amigos, costumbres, tradiciones, hábitos. Y nos encontramos de pronto con algo que suena terrible: la nada. No tenemos una agenda preestablecida que indique qué toca hacer cada día. No tenemos reuniones con horarios inflexibles («si no llegas a tiempo, no entras a la reunión»). No recibimos castigos por incumplir las obligaciones que otros impusieron. No hay horarios fijos. Y entonces uno siente que llegó al desierto. Es ahí cuando uno sabe que, ahora sí, está afuera, lejos de todo eso que por años le daba sentido a nuestra vida, lejos de aquello que nos daba incluso identidad. Ya no es nuestra iglesia. Ya no es nosotros, son ellos.

En ese momento muchos hermanos se quiebran. Como los israelitas en el desierto, prefieren la comodidad de la esclavitud (al menos tenían seguro techo y comida) que la libertad del desierto, donde comían siempre lo mismo y no parecían tener claro el rumbo. Extrañan lo bonito que, definitivamente, hay en sus jaulas religiosas: sus amigos, fiestas, excursiones, abrazos, risas. Olvidan que eso les quitó y les desvió de otro propósito: construir una relación personal con Dios. No estamos en una iglesia porque haya amigos sino porque esos amigos nos ayudan a crecer y a conocer en y con Dios. Nada de esto sirve: quieren «comer» aunque les cueste su libertad, esta última, condición imprescindible para crecer espiritualmente. Vagan por el desierto, se van en pos de espejismos, a veces caen en caravanas de beduinos, vuelven a ser dañados… en el peor de los casos, mueren en el desierto.

Nada de esto ocurrió con el Maestro. Nos llama la atención que lo primero que el Espíritu le impulsa a hacer es ir al desierto. Los tres evangelios sinópticos coinciden en eso: 1) Jesús va al desierto, 2) es tentado por Satanás, 3) vence, 4) es servido por ángeles. Los evangelios también coinciden en informar que ahí pasa cuarenta días. Es el número canónico de la preparación. Jesús es inspirado por el Espíritu a ir al desierto a prepararse. Ahí es probado por el enemigo. Vence por el poder de la Palabra de Dios. Cuando regresa, el Maestro proclama el arrepentimiento. ¡Qué lejos del desierto están las iglesias! Quieren que el nuevo cristiano ande en su grupo, que no se separe, que dependa de ellos. ¿No decimos que el creyente siempre está acompañado por el Señor? Entonces, incluso cuando está en el desierto, en la soledad y el calor del desierto, el cristiano no está solo nunca. Es ahí donde recibe instrucción y entrenamiento para empezar la batalla diaria que significa la vida cristiana. El enemigo atacará, le ofrecerá todo para que se rinda a sus pies. Ahí, en medio de «las fieras”», el hijo de Dios sigue gozando de todas las prerrogativas de un nacido de Espíritu. Va a triunfar. Está garantizado.

Ahora bien, nosotros nos damos cuenta de otra cosa más en el desierto: no existe la dicotomía «afuera-dentro» que enseñaban en el club religioso. Si lo que dice el párrafo anterior es cierto, ¡siempre estamos dentro de Dios! Además, hay otros cristianos caminando (no todo el que vaga está errado, dice una frase) en el desierto y es maravilloso encontrarnos. La comunión que existe entre estos hijos de Dios es extraordinaria. Caminamos juntos, reconocemos las tentaciones y las armas espirituales que cada creyente utiliza para vencer y crecer en el Espíritu. A veces los no-caminos del desierto convergen y otras divergen. Pero, ¡ay de nosotros si interrumpimos el crecimiento único y personal de cada creyente!

Esto no es sólo palabrería. En nuestro caso se ha traducido en una comunidad de creyentes que se reúne para estudiar las Escrituras, compartir sus derrotas, sus victorias, sus preocupaciones y sus ocupaciones. Hemos compartido el evangelio a quien no lo ha escuchado. Lo hacemos con la predicación del domingo, pero el mejor método es ser nosotros mismos el evangelio viviente. No tenemos campañas de proselitismo. Tenemos dos preguntas básicas: ¿cómo crecemos en Dios? y ¿para qué propósito nos puso Dios en este plano de la realidad? Y el desierto es un lugar maravilloso, fuera de ruidos y de distracciones, para esperar la respuesta de nuestro Señor. Esa respuesta siempre, siempre, siempre llega.

¡Que Dios bendiga a los libres que obedecen el llamado del Espíritu para ir al desierto!

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La agonía de la ICMAR 

La ICMAR está moribunda. A pesar de los fuegos de artificio y de los adornos que le pongan, es como la tienda que se fue a la quiebra y hace un último intento para rematar sus productos con una campaña publicitaria. Pero está quebrada. ¿Cómo no va a estarlo cuando irse con los KipMarcianos es considerada una opción válida y mejor que quedarse? ¿Cómo explicar que la sectita tenga más sex appeal que la secta? Algo está terriblemente podrido ahí dentro y todos parecen contener el aliento para no olerlo. Se alejan a prudente distancia con la falsa esperanza de que cuando explote no se llenen de las porquerías que saldrán expulsadas por los aires. La ICMARCITA, ese experimento de Kip, está sana, chiquita, diminuta, pigmea, pero sana, demencialmente sana (es decir, igual de dañina que siempre)… mientras, la ICMAR languidece y parece disfrutar su propia agonía. En este asunto, sólo el tamaño parece contener el problema: ambas son un grano de arena en la inmensa playa cristiana. Al menos.

No olvidemos

Los cristianos que vivimos de este lado del mundo deberíamos recordar de vez en cuando que nuestras creencias significaron para miles de seres humanos destrucción de monumentos, violaciones tumultuarias, asesinatos colectivos, muerte. Muerte que venía en forma de espada y cruz. Así que a la par de que detestamos lo que en estos días los musulmanes hacen en nombre de Alá, recordemos lo que aquellos salvajes, rupestres, sanguinarios cristianos de España hicieron en América hace 500 años.

“Yo no veo a los hombres”

No juzguen por la apariencia, sino juzguen con juicio justo (Juan 7:24)

La mejor receta para no hacer nada ante los abusos evidentes de los dirigentes: decir que yo estoy en este lugar sólo por Dios, que Él pondrá a cada quien en su lugar, que quién soy yo para juzgar, que “maldito el que se mete con el Ungido de Yahvé”. Si no miras a los hombres (o mujeres): ¿por qué no adoras a Dios única y exclusivamente en tu casa? La iglesia es una comunidad. Y la iglesia también es una comunidad con liderazgo. Si este liderazgo es francamente corrupto, incompetente, impuesto por hombres, ¿esperas que Dios actúe? ¿Cómo lo hará? Incluso con el mismísimo David, Dios utilizó a Natán para reprenderlo severamente. Por mucho tiempo yo quise tener la fama, el poder, el prestigio, esa suerte de “línea directa” con Dios, pero sin pasar por las tribulaciones, burlas, incomprensiones, persecuciones e incluso la soledad de esos profetas. Un día me di cuenta que la diferencia entre dar profecía y ser profeta es que el profeta vive la profecía. Incluso cuando duela, cuando no sea cómoda, cuando parezca que hará volar por el aire todo lo que antes constituía una seguridad.

Así pues, decir que estoy aquí por Dios y por los hermanos pero, al mismo tiempo, no tocar ni con el pétalo de una rosa a los líderes es tan cómodo (o cobarde) como decir que te comes un platillo de gusanos porque disfrutas del restaurante, de los meseros, de la música, de los comensales pero que alguien se encargue del chef que casi te envenena con sus platillos. ¿Quién será ese “alguien? No lo sabes y parece que no quieres saberlo. No juzgar con “juicio justo” es ser cómplice del estado de cosas en tu comunidad. ¿Y si eres ese instrumento que Dios va a utilizar para juzgar a estos hombres? Quizá lo estés pensando. Quizá tengas años así. Nuestro Padre te va a esperar, te irá llamando, hablando al oído y a veces con clamor, pero tampoco te va a rogar. Siempre habrá alguien a quien no lo de miedo la mediocridad, alguien que decida hacer de su Dios la única seguridad, alguien que “juzgue con justicia”. Ese día pensarás: “¿por qué no lo hice yo?”. Y sabrás la respuesta: por cobarde. No importa. El Padre te seguirá amando y siempre, siempre, te protegerá.

El yugo fácil

llevad mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mateo 11:29-30)

Una religión sin más compromiso que mi superación personal. Que me haga sentir bien. Que me haga buena persona. Que me relaje. Si se puede, que me permita tener salud, dinero y amor. Que se parezca a una inversión: doy dinero y tiempo y a cambio recibo abundancia o bienestar. Que viva y deje vivir. ¿Qué es esta mezcla de buenas intenciones y egoísmo y vanidad? Lo que quieren algunos del cristianismo. Cuando no lo encuentran, se van al budismo o a mezclas de creencias más o menos exóticas. Ante este público posmoderno, este público que tiene resuelto sus más básicas necesidades, el cristianismo apenas es una más de las opciones para creer. Pueden rezar a la santísima trinidad, ir al tarot y hacer yoga sin tener una pizca de remordimiento. En el otro extremo, los cristianos más tradicionalistas, digamos los cristianos de la vela perpetua, no tienen más remedio que gritar que, según sus credos, eso no está bien. Este cristianismo de templo parece rancio. En apariencia, pues, sólo existen dos opciones: ceder al sincretismo que exige el espíritu de los tiempos o lanzarse al cristianismo cerrado de instituciones milenarias. Sin embargo, me parece que hay otro camino: el de acudir directamente a Jesucristo. Es el camino difícil porque es el menos popular. Ante la lista interminable de creencias que el muy tolerante occidente sostiene (así, al menos, se vende), el creyente cristiano puede ir a las fuente misma de esas creencias. Se le pide a este individuo que sea serio en su deseo de aprender e incluso, permítame este exabrupto, que aprehenda ese mundo espiritual. Sólo eso. No hay temarios, no hay vías cortas, la formación es personalizada y acaso tediosa por ratos. Estará quien crea que este cristiano es iconoclasta. Habrá quien crea que este cristiano necesita un poco más de otras tradiciones religiosas. Habrá quien le pida a este cristiano usar más su cabeza y dejar el misticismo para otro momento. Si no cede en su intento por dejar la mediocridad espiritual, este creyente sabrá, más tarde o más temprano, que lo único que necesita es creer en Jesús. Ese día podrá, de paso, convertirse en un esclavo de ese Señor.

Un paso para adelante, seis para atrás

Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente. En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie (1 Corintios 2.14-15)

Por momentos me gustaría dirigirme a los más jóvenes y pedirles una sentida disculpa. A su edad yo ya estaba ahí dentro. Me puedo excusar diciendo que era muy joven y que sentir bonito pudo más que la crítica justa y la pelea espiritual para que las cosas cambiaran. O decir que cuando me di cuenta del desgarriate me resistí a empujar más porque en una de esas descomponía en lugar de arreglar. O apelar al miedo: ¿qué sería de mi cuando estuviera lejos de todo eso? ¿Dónde iría los domingos? ¿Seguiría teniendo a mis mejores amigos cerca? Puedo inventar muchos pretextos. El hecho duro es este: después de un cuarto de siglo los que se sentaban en la primera fila se siguen sentando ahí (esos lugares siempre están reservados) y el festín de disparates se sigue festejando como si a nadie importara. Se siguen reciclando las mismas enseñanzas y hasta las mismas canciones. Ahora ponen el escenario al centro (a mí se me figura un ring de lucha libre) como para dar la impresión de que algo (¿el predicador, la música, el teatro?) están en el centro. Visión de 360 grados: todos saben quién manda ahí. Como en mi época, veinte minutos de emocionantes cantos siguen nublando el entendimiento. Yo decía: “¿cómo alguien puede criticar y calificar esta comunión y estas lágrimas mías como algo demoniaco?”. Esos minutos me costaron horas, días y meses de sometimiento emocional y espiritual cruel y despiadado. Lo bonito de la reunión borra cualquier argumento y peor si te dicen que todo ese espectáculo no es “bíblico”. Ni Pablo ni Pedro ni Juan, vaya, ni Santiago se reunieron en una arena romana con 4500 cristianos a “adorar a Dios”. Pero yo no pude influir nada en esos líderes. Veinticinco años de bloquear, con sus hechos, el poder liberador del Espíritu Santo. Quizá yo, por omisión o comisión, tenga algo de responsabilidad. Por eso me da por pensar la frase: lo siento, no pude cambiar nada. O, a la mejor, no debía hacerlo. 🙂

Una reflexión sobre las sectas

[Este artículo apareció primero en la revista electrónica, El Sembrador, un nuevo proyecto que suena muy interesante. Apareció recientemente su primer número. Uno no necesariamente está de acuerdo con los artículos pero el ejercicio es loable]

Uno de los temas más difíciles de tratar es el de las sectas. Para empezar, la palabra tiene una carga negativa aunque su sentido original no sea necesariamente así. En los estudios sociológicos, por ejemplo, se habla de sectas como una clasificación de grupos religiosos. En inglés hay una palabra que sí tiene una carga negativa, incluso de peligro: “cult”. No tiene sentido traducirlo al español porque la palabra “culto” tiene otro significado diametralmente distinto. Acá si alguien dice “voy al culto” no está diciendo que va a una secta peligrosa sino simplemente que ve a un servicio religioso.

Digamos entonces que cuando decimos “secta”, de manera general, nos referimos a grupos cerrados que abusan del individuo y que de hecho, se colocan encima del individuo: “el grupo (iglesia) es más importante que el creyente”. Estas sectas transformarán al individuo, lo harán renegar de toda su vida pasada, lo harán sentir mejor y único. Antes estaba en una cloaca y ahora está en el paraíso en la Tierra gracias a la secta. Por lo tanto, su vida, su tiempo, su dinero le pertenecen a la secta. Los que quedan atrapados en estos grupos tienen un miedo tremendo a estar fuera porque eso significa perder todos los supuestos privilegios que hoy tienen. Expulsar a un miembro de la secta es quizá el peor de los castigos que se pueda concebir. El congregante de esas sectas le debe todo a su secta… y a sus líderes.

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Carta abierta a la Iglesia de Cristo en México AR (ICMAR)

[Escribí esta carta a la comunidad que pertenecí y la hice pública el 11 de febrero de 2013.]

Queridos hermanos,

He pasado 16 años de mi vida en esta comunidad cristiana y hoy anuncio la salida mía y de mi esposa. Escribo estas líneas para tratar de explicar lo que han significado todos estos años ahí, para tratar de transmitir lo que estoy pensando ahora mismo. La mitad de mi vida la he pasado en la ICMAR. No tengo palabras para agradecer a Dios todo lo que me enseñó estos años. Aquí conocí a mi esposa, a mis mejores amigos, a seres extraordinarios, llenos de fe y gracia. Fue dentro de la ICMAR donde pasé los años más fascinantes de mi vida; llegué a la mitad del bachillerato, cursé todos mis estudios profesionales, obtuve mi primer empleo; de ser un muchacho a la mitad de la pubertad a ser ahora un adulto con responsabilidades. ¡Cómo no sentirme conmovido por eso! ¡Cómo no recordar a la ICMAR con gran emoción y gratitud! Es más, fue aquí mismo donde mi sed de Dios, mi hambre espiritual inició. Toda mi formación religiosa se la debo a la ICMAR.

La ICOC en México cumple 25 años

Un cuarto de siglo cumple la Iglesia de Cristo en México AR. Nuestro querido hermano, Jaime de Anda, escribió una pequeña nota en su blog. Aquí me permito reproducirla con una traducción libre al español:

El 4 de octubre de 1987, la Iglesia de Cristo en la Ciudad de México realizó su servicio dominical inaugural. Después de llegar en julio de ese año, los miembros del equipo de la misión estaban llenos de visión y esperanza de una gran asistencia. Varios miembros de las iglesias en los EE.UU. habían viajado para el gran acontecimiento, para llegar unos días antes y unirse al equipo de la misión en un esfuerzo de una semana de alcance evangelístico. Como hemos descrito en mensajes anteriores, el equipo de 13 miembros de la misión de México se había preparado durante meses, no sólo para tener un gran servicio inaugural, sino para sentar las bases de lo que podría llegar a ser una iglesia pilar para América Latina.

Era costumbre en aquel tiempo establecer metas. Se acostumbraba establecer metas para muchas cosas: contactos personales evangelísticos, visitas personales, asistencia dominical, el número de personas que iniciaban un estudio de la Biblia … ¡Incluso fijamos la meta de tener 100 personas bautizadas en el primer año de la iglesia! Sí, en retrospectiva, podríamos ser criticados por tener un enfoque de hacer mucho trabajo y enfocado en la competencia. ¡Pero no es fácil de transmitir, a los que no estaban allí durante ese tiempo, la fe como de niño que nos motivó a establecer esas metas!

Decidimos que queríamos tener 153 visitantes en nuestro servicio inaugural. Tal vez te preguntes de dónde proviene la cifra… pues en realidad es un número bíblico. En Juan 21 está escrito que Jesús resucitado dirige a los discípulos desde la orilla, ellos, impresionados, sacan del lago una pesca milagrosa. Cuando trajeron a tierra las redes, contaron los peces y ¡hubo 153 (Juan 21:11)! Dado que creíamos que nuestra misión era ser pescadores de hombres (Mateo 4:19), nos dimos cuenta de que ¡153 «hombres-pez» sería una gran meta!

Y en esa mañana histórica del 4 de octubre, en el «Salón Carnaval», un salón de baile del Hotel Diplomatico de la Ciudad de México , ¡174 personas se reunieron para adorar a Dios y escuchar la predicación del evangelio! ¡Tres jóvenes fueron bautizados! ¡La Iglesia de la ciudad de México había tenido un gran comienzo, para gloria de Dios!

Para el servicio inaugural, ¡mi tarea consistió en llevar las canciones de adoración! Por favor, no se confundan: pude dirigir una melodía (e incluso toqué una guitarra pequeña) pero no tenía formación musical formal. Yo no era un ministro, yo estaba en México como científico invitado en una universidad local. ¡Pero yo era el único hermano que hablaba español nativo y que de hecho se sabía las canciones! Que todo el mundo se quedó durante todo el evento, que nadie se salió, es un testimonio convincente de que se trataba de una obra de Dios, ¡no de los hombres!

Eso fue hace 25 años. Algunos de los miembros originales del equipo de la misión se encuentran todavía en el ministerio a tiempo completo. Algunos se han trasladado a otros campos de actividad. La Iglesia en la Ciudad de México ahora tiene una membresía de más de 3.800, liderado por los evangelistas mexicanos y líderes de ministerios, como esperaba el equipo de la misión. En esos 25 años, la Iglesia de la Ciudad de México ha sido directamente responsable de la plantación de más de 20 iglesias en México, Cuba, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, Colombia y Bolivia. Varias de esas iglesias misioneras de segunda generación también han plantado otras, ¡misiones de tercera generación en sus respectivas áreas geográficas! La historia aún se está escribiendo … y es nuestra esperanza que podamos continuar dando cuenta de esa historia aquí en los diarios de la Misión.

¡Feliz aniversario 25 a la Iglesia Ciudad de México!

Dicen que a los pastores no les gusta Obama

So what? Pues que su poder en Estados Unidos es inconmensurable, que pueden sesgar las elecciones de noviembre y que siempre lo han hecho. ¿Creen ustedes que el primer encuentro de Obama y McCain haya sido casualmente frente a Rick Warren? ¡No! La Christian Right en Estados Unidos es poderosa.  Y hará sentir su fuerza dentro de cuatro semanas. Aunque la crisis financiera le da puntos a Obama, quizá salga empatado por esta declaración.

Pero el asunto de fondo es peliagudo. ¿Un cristiano debería votar por un candidato que tiene posturas morales diferentes a las suyas? ¿Un líder religioso debiera dar su opinión política desde el púlpito? Y es que citar a Pablo en aquello de obedecer a los «arjontes» no resuelve la duda de un ciudadano moderno que tiene que lidiar con la democracia, el menos peor de los peores sistemas en la visión griega. La gran pregunta es ¿cómo debe actuar un cristiano en un sistema de democracia representativa?

Aquí la nota:

Pastores piden a sus fieles que no voten a Obama porque va «contra la Biblia»

Por: EFE | Mundo Martes 30 de Septiembre de 2008 | Hora de publicación: 00:38

Los pastores de al menos 33 sectas cristianas de Estados Unidos han pedido a sus fieles que no voten por el candidato demócrata, Barack Obama, en las elecciones del 4 de noviembre, lo que supone una violación de una ley de 1954, que prohíbe hacer proselitismo a las iglesias que no pagan impuestos.

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«La ciencia no deja mucho espacio para Dios»: Hawking

Dice esta nota de El País:

El científico Stephen Hawking confió ayer en que pronto la ciencia dará, en lugar de las religiones, una respuesta definitiva a cómo comenzó el universo. Las leyes por las que ésta se rige, según Hawking, «no dejan mucho espacio para milagros o para Dios». Y recalcó: «La cuestión es: ¿el modo en que comenzó el universo fue escogido por Dios por razones que no podemos entender o fue determinado por una ley científica? Yo estoy con la segunda opción».

¿Será? ¿No puede ser que acaso la religión del nuevo milenio no tendrá que ver con el universo sino con el ser humano y su trascendencia? ¿No tiene que ver con el más allá? ¿Es el universo ese más allá? ¿No será el más acá? Por otro lado, creo que un ser humano puede ser científico y religioso, que ambos roles no son autoexcluyentes y que, al fin, la salvación no está en este mundo. Max Weber se lo dijo a sus alumnos de sociología hace cerca de 100 años: quien busca la salvación en la ciencia o en la política, está perdido. 

Stephen Hawking en España
Stephen Hawking en España

Rick Warren entrevista a Obama y a McCain

¿Qué líder religioso en el mundo occidental tiene más influencia: Josep Ratzinger o Rick Warren? La pregunta parece trivial, pero creo que no lo es. El único país de primer mundo, el lugar donde al parecer se cocina el critianismo del siglo XXI es Estados Unidos. El libro Una vida con propósito ha vendido más copias que todos los clásicos de teología juntos. En México, Yuri (ay, Yuri) le regaló a sus invitados, en televisión nacional, el librito que parece el auxiliar perfecto en muchas comunidades protestantes.

Así que, ¿dónde está el poder religioso de estos días: en El Vaticano o en algún lugar de California?

Les dejo la nota sólo para que tengan idea de cómo la religión y la política no están peleadas. Pero si son primas hermanas, diría aquel.

EFE
Foto: EFE

Al confesarse en TV ante un reverendo, Obama pierde por haberse drogado; aplauden más a McCain, quien abandonó a su mujer por otra cuando regresó de Vietnam

Por: EFE en Washington | Mundo Lunes 18 de Agosto de 2008 | Hora de publicación: 03:52

La entrevista que el reverendo Rick Warren realizó ayer a Barack Obama y John McCain sobre fe, religión y creencias, creó el ambiente apropiado para que los dos candidatos confesaran, en horario de máxima audiencia, que habían pecado.

“Mi peor pecado ha sido el egoísmo. Durante mi juventud experimenté con drogas, bebí… hice todo eso porque sólo pensaba en mí mismo, por mi incapacidad en centrarme en los demás”, afirmó el candidato demócrata Barack Obama, el primero en sentarse junto al reverendo.

Obama, quien ya narró sus peripecias juveniles en el libro Dreams of my Father, explicó, no obstante, que aquellos episodios le sirvieron para ser una mejor persona.
El republicano John McCain confesó, apenas unos minutos después de sustituir a Obama en el escenario, que su mayor error moral lo cometió también de joven, cuando fracasó su primer matrimonio.

“Soy una persona muy imperfecta, pero creo que aquello fue mi mayor fallo moral”, dijo McCain, en una rara referencia a su matrimonio con Carol Shepp, una modelo de Filadelfia con la que se casó poco antes de partir a la Guerra de Vietnam, donde fue apresado y permaneció prisionero durante cinco años.

Durante su ausencia, Carol Shepp sufrió un grave accidente que la dejó desfigurada. Cuando McCain regresó de Vietnam hecho un héroe de guerra y una celebridad, relanzó su carrera militar y comenzó una relación extramatrimonial con Cindy Lou Hensley, una rica heredera que poco después se convertiría en su esposa.

CASI EMPATADOS. El acto celebrado en la noche del sábado, ampliamente televisado por varias cadenas, tiene una gran importancia en este momento electoral, en el que Obama y McCain están prácticamente empatados en intención de voto, y el apoyo a uno u otro del importante voto evangélico puede ser determinante en noviembre.

El pastor Warren, que hizo de anfitrión y de entrevistador, dirige una de las principales macroiglesias de Estados Unidos, la parroquia de Saddleback, en Lake Forest, California, de la que forman parte 25 mil feligreses.

Los dos candidatos acudieron al foro organizado por el reverendo con la determinación de dejar clara su fe cristiana y su apoyo a los valores tradicionales, aunque dado el conservadurismo de los evangélicos cristianos, John McCain tuvo mucho más fácil que su oponente ganarse a la audiencia.

Fuente: Crónica

Muestra de intolerancia en México

Notimex, la agencia de noticias del Estado mexicano documenta este tipo de prácticas en un país que se dice laico, respetuoso de las creencias religiosas de todos sus ciudadanos. ¿Será? Qué actual es la bienaventuranza sobre los perseguidos.

Católicos amagan a evangélicos por no cooperar con festividades

Por: Notimex en Chiapas | Nacional Miercoles 2 de Julio de 2008 | Hora de publicación: 02:50

Católicos tradicionalistas advirtieron hoy a 20 familias de la iglesia de Pentecostés Tiempo de Sembrar, que serán expulsadas si no cooperan con dos mil pesos cada una para las festividades religiosas.
El abogado Oscar Moha, presidente de la Asociación de Abogados Cristianos, dijo que desde principios de año, los evangélicos de la comunidad Ángel Albino Corzo, del municipio de La Trinitaria, Chiapas, han sufrido persecución y temen ser expulsados.

Afirmó que estas familias, que suman cerca de 100 personas, fueron presionadas para que pagaran primero 100 pesos, luego 400 mensuales por familia y ahora llegaron a dos mil pesos para las festividades de la comunidad, lo cual es un agravio a la Constitución. Destacó que para presionar a los evangélicos los católicos tradicionalistas procedieron a cortar el servicio de agua entubada en la localidad y también el alumbrado público.

Ante esa amenaza, el abogado exhortó a las autoridades a implementar acciones con el propósito de que se termine con el hostigamiento y persecución en contra de religiosos evangélicos.

Fuente La Crónica