Un mecanismo de control

Hace poco, platicaba con un hermano sobre un incidente en el que su líder de iglesia estuvo involucrado. Básicamente, el líder lo acusa de haber «pecado». Vi, entonces, con claridad el mecanismo de control mental y espiritual que se usa en cientos de grupos sectarios-religiosos.

  1. El líder afirma que estás mal, que has cometido una falta.
  2. El líder te manda a llamar en privado.
  3. En la reunión con el líder, te dará terapia de choque: debes estar convencido de que estás mal, de que has cometido una falta grave. Según cómo respondas, podrá ser amable-rudo, amoroso-amenazador. Jugará al interrogador hasta que aceptes tu culpa.
  4. Una vez que aceptas lo mal que estás, viene la penitencia. De nueva cuenta, esta penitencia irá en proporción a lo duro que fuiste para aceptar tu culpa. Si a las primeras dijiste que estabas mal, la penitencia será incluso simbólica. Pero si te pusiste difícil, la penitencia será más grande: pedir perdón en público, aceptar lo equivocado que estabas y lo acertado que estaba el líder, ya no participarás en su reunión, etc.

Si no aceptas tu culpa, prepárate para más sesiones de choque. Y si de plano te aferras, entonces te expulsarán e iniciarán una campaña para que todos vean lo malo que eres.

Preguntas sobre la iglesia IV


Una de las cosas que más me han preguntado es qué vamos a hacer ahora. ¡El primero en preguntar eso soy yo mismo!

¿Quieres que los miembros de tu antigua iglesia se vayan a la tuya? ¿Quieres dividir?

Escribí una carta cuando salí. Nunca escribí que quiera que salgan y se vayan conmigo. Dejé claro que mi deseo no es señalar a los buenos (que siempre es el que acusa) y a los malos (que siempre son ellos). Cada quien debe evaluar la situación y orar para que el Padre les muestre qué hacer. He dicho que para algunos, el camino no es dejar la iglesia. Para otros sí lo es. Hay hermanos que tienen la influencia y la voluntad de cambiar y los he animado a quedarse ahí para dar la batalla.

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Preguntas sobre la iglesia III

Estas se relacionan a los líderes. Es, sin duda, el gran tema porque pasa por un aspecto emocional muy importante. Ahí tengo líderes que son (o fueron o dijeron ser) mis amigos. Se ha dicho que me hicieron algo feo. Pero no es verdad: jamás me pidieron dar masaje a los dedos de los pies de mi líder (true story), jamás me corrieron (uno de ellos, cuando yo apenas tenía un par de meses me corrió de “su reunión de líderes”, pero esa no la cuento), jamás me discriminaron (al menos no lo sentí así). No es un asunto de “Venegas vs los líderes de la ICMAR”. Dada la insistencia de las preguntas, paso a responder las siguientes tres preguntas:

  • ¿Te caen mal los líderes?
  • ¿No quieres que los líderes ganen dinero? “El trabajador tiene derecho a su paga”. ¿Los quieres a todos pobres?
  • ¿Por qué no dices nombres? Ellos te llaman a ti por tu nombre, ¿no deberías hacer lo mismo?

¿Te caen mal los líderes? ¿Tienes problemas con ellos?

Ni lo uno ni lo otro: son líderes religiosos y los trataré siempre como Jesús trató a los líderes religiosos de su época. No me caen mal porque no me han hecho nada malo. Son buenas personas. Algunos son padres de familia excepcionales, un ejemplo notable en sus matrimonios. Además, muchos hermanos que aprecio siguen ahí con ellos. Por amor a ellos, me encantaría que les fuera bien. Pero se han puesto como gobernantes de sus hermanos, y como tales tienen responsabilidades. Ahora bien, quiero precisar que cuando me refiero a “líderes religiosos”, me estoy refiriendo, principalmente, a aquellos que gozan de un sueldo fijo, que tienen una relación contractual con la ICMAR. Digo, “principalmente” porque tristemente no sólo son los “asalariados” (ellos se llaman “ministros”) quienes padecen estos problemas, también líderes “debajo” (así les dicen) de los ministros copian lo peor de éstos. Me refiero que algunos líderes de sector, de charla y discipuladores también pueden estar contagiados. Sin embargo, dada la estructura de la iglesia, los que tienen más posibilidades de iniciar un cambio de cultura son los ministros. En ellos estoy pensando cuando me refiero a los “líderes”.

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Preguntas sobre la iglesia II

Seguimos en la serie de preguntas y respuestas. Ahora quiero responder dos preguntas que me hacen sobre lo que me aportó la iglesia, sobre cómo ahora parezco un malagradecido que no quiere reconocer todo lo que se me dio. La segunda pregunta tiene que ver con la importancia de las reuniones cristianas y mi supuesto desdén por las mismas. Digo, un día me peleé públicamente con el maestro de la ICMAR porque en un correo, en letras chiquitas decía: “no es una reunión opcional”. Yo pregunté: “¿Es obligatoria? ¿Hay que ir sí o sí? ¿Me quitan puntos si no asisto? Si ese día muero, ¿voy al infierno (por faltar a la reunión “no opcional”)?“. Y afirmaba: “El Dios en el que creo es un Dios de opciones”. Con eso bastó para que se armara un alboroto tal… en fin. Aquí mis respuestas.

¿Cómo puedes decir que la iglesia que dejaste está mal si ahí te casaste, ahí creciste, ahí viste cosas increíbles pasar?

Yo sostengo que el sistema de la iglesia que dejé está en crisis y sus dirigentes lo saben hasta el punto que muchos de ellos lo han somatizado: su cuerpo, sus gestos, su salud delatan cómo viven su cristianismo. Mi oración constante para ellos es que logren reunir el valor suficiente para cambiar lo que urge cambiar y que, mientras eso no ocurra, los hermanos no se extravíen y que esa iglesia no termine siendo una fábrica de ateos, agnósticos, relativistas cínicos o resentidos. Hoy es una fábrica de desilusionados y la desilusión puede provocar tragedias. Pido al Padre que eso no ocurra.

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Preguntas sobre la iglesia I

En las últimas semanas, hermanos de gran corazón y gran curiosidad me han hecho un montón de preguntas. Es mi deber servir a Dios y no a los hombres. Ese Dios me pide poner la otra mejilla y dar la capa si alguien, en pleito, me pide la túnica (Mateo 5:39ss). En el contexto semítico, eso significa que si alguien quiere aprender, hay que dar generosamente. Así que, acá voy.

Como muchas preguntas se repiten, quiero agruparlas. El primer grupo trata sobre la iglesia, tanto la que dejé como «la nueva». En este post, intentaré responder a las preguntas sobre por qué dejé la congregación.

¿Por qué te fuiste de la iglesia?

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El deseo de poseer y ser poseído

He hablado largo sobre los poderosos de la religión. En realidad, salvo por el discurso, se parecen mucho a los poderosos del mundo. De hecho, la religión, tal como la concibo, es del mundo. Son esos individuos que sienten placer en dominar a otros, en gobernar. Si hay una consecuencia dramática en la caída del ser humano, esa es la de ponerse a sí mismo como el jefe de sus semejantes. Es cierto que el relato habla de que somos creados «a imagen y semejanza» del Creador y esto se refiere a la capacidad de gobernar. Pero, con la caída, ese propósito inicial se pervirtió.

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Numeritos

Leía esta semana Lucas 9:10ss, la alimentación de los cinco mil. Pensé en quien presume a sus 3500 personas en 26 años, con contribuciones de dinero ordinarias, especiales y ultra especiales; en las veces que yo me preocupé por el lugar, el micrófono, las sillas, los ventiladores, el programa de canciones. Y vi al Maestro que, sin campañas evangelísticas, sin presupuesto anual y sin un equipo de ingenieros de audio simple y sencillamente alimenta a esa multitud. Reunir esa multitud tomó un año, más o menos.

Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que les sobró, doce cestas de pedazos

Los tiempos cambian, me dijeron, hoy sin dinero no avanza el reino…

Regeneración

Hubo una vez que nos decían: «ustedes son la siguiente generación de líderes». No nos dijeron hasta cuándo. Hoy, ellos son cada vez más viejos, tienen una brecha generacional y se alejan de los más jóvenes quienes, a su vez, se alejan de ellos. Triste futuro para los que perdieron ya dos generaciones y no se dan cuenta.

Comida

Los cristianos creemos que tenemos una naturaleza espiritual en nosotros. Al igual que la naturaleza «carnal», necesita comida. Si usted come comida chatarra, si usted tiene una comida desbalanceada; ¿qué cree que pase? ¡Sufre enfermedades! Muy bien: si usted le da de comer pura basura a su naturaleza espiritual, si todos los días come la misma comida chatarra, ¿adivina cómo va a estar su vida espiritual? Y la comida espiritual es.. ¡la Escritura! Léala, se lo recomiendo.

Fe

Lucas 17:5-6
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería

Fe, en griego πιστιν, también se puede traducir como creencia. Ante la petición de «aumentar», Jesús enseña una cosa más simple. No se trata de tener más o menos, se trata de tener o no tener creencia. O lo crees a Dios, o no lo crees. ¿Cómo saber si crees? Por tus frutos. 🙂

Restauración

Estaba leyendo hoy Lucas 15:11ss, la parábola del hijo pródigo. Me sorprendió la facilidad con la que el padre «restaura» a su hijo. No le pide penitencia, escribir cartas, humillarse, pedir perdón. ¡Se va al hijo y lo abraza! ¿Por qué las iglesias tienen ritos de regreso? Ritos no bíblicos (o díganme dónde está el proceso de restauración en la Biblia). Lo hacen porque regresan a la institución. No reconocen que el simple hecho de regresar implicó un proceso interno de humildad tremendo. En fin: «hagamos fiesta porque un hijo mío que estaba perdido ha regresado».

Dedicatoria

La suscribo:

A los bienaventurados –
los de hoy y
a través de toda la historia que fueron insultados, excluidos, y calumniados
por simplemente seguir al Cordero más allá de las normas aceptadas de la tradición y de la cultura.

Mateo 5:11

Otro cristianismo es posible

Está el cristianismo de tradiciones bellas, de parroquia adornada, de cumplimiento de normas, reglas y sacramentos, de contemplación de estatuas, imágenes y hojas de papel. Y está el cristianismo que mira sólo a Dios y en esa contemplación descubre al prójimo y lo ama como a sí mismo; el que se maravilla de ver cómo Dios añade más y más personas a una comunidad cuyas características hacen vanidad el intento de contarla. Está el cristianismo de paja, con puertas y ventanas cerradas y el de tabique, con puertas, ventanas y techo abierto. El que construye en la arena y el que lo hace en la roca. El que se aletarga con la voz del hombre y el que vive en las palabras de Dios. El que dice amar y el que ama con pasión desenfrenada.

Carta abierta a la Iglesia de Cristo en México AR (ICMAR)

[Escribí esta carta a la comunidad que pertenecí y la hice pública el 11 de febrero de 2013.]

Queridos hermanos,

He pasado 16 años de mi vida en esta comunidad cristiana y hoy anuncio la salida mía y de mi esposa. Escribo estas líneas para tratar de explicar lo que han significado todos estos años ahí, para tratar de transmitir lo que estoy pensando ahora mismo. La mitad de mi vida la he pasado en la ICMAR. No tengo palabras para agradecer a Dios todo lo que me enseñó estos años. Aquí conocí a mi esposa, a mis mejores amigos, a seres extraordinarios, llenos de fe y gracia. Fue dentro de la ICMAR donde pasé los años más fascinantes de mi vida; llegué a la mitad del bachillerato, cursé todos mis estudios profesionales, obtuve mi primer empleo; de ser un muchacho a la mitad de la pubertad a ser ahora un adulto con responsabilidades. ¡Cómo no sentirme conmovido por eso! ¡Cómo no recordar a la ICMAR con gran emoción y gratitud! Es más, fue aquí mismo donde mi sed de Dios, mi hambre espiritual inició. Toda mi formación religiosa se la debo a la ICMAR.

Cambio 5. Identifica lo esencial

El quinto cambio propuesto por Leo Babauta en el libro 52 Cambios trata sobre identificar lo importante y ponerlo como prioridad. ¿Cuánto tiempo de tu vida estás desperdiciando en cosas que ni te importan ni te gustan ni son relevantes?

EL CAMBIO

Elabora una lista pequeña de las cosas que son más importantes para ti

CÓMO

  1. En el Día 1 de esta semana, haz una lista de todas las cosas que haces en tu vida, todos tus compromisos, así como las cosas que desearías hacer (cosas que realmente amas pero que no tienes tiempo para ellas). Esta es tu lista larga.
  2. En el Día 2, toma las 4-5 cosas que están arriba en tu lista. Sólo las cosas que más amas. Esta es tu lista corta. (Mi lista corta: escribir/ayudar a las personas, leer, correr/ejercicio, y mi familia. No en ese orden).
  3. En el Día 3 observa qué cosas que haces estos días están en tu lista corta y cuáles no.
  4. En el Día 4, considera enviar un correo electrónico o hacer una llamada para salirte de algo que haces que no está en tu lista corta, incluso si parece muy importante. ¿La vida seguirá si cancelas ese compromiso? ¿Es valioso cancelar para que tengas espacio para las cosas de tu lista corta?
  5. En el Día 5, planea un bloque de tiempo en tu calendario para algo que está en tu lista pequeña y que no tienes tiempo suficiente para ello. Considera esta cita como sagrada.

Cambio 4. Mentalidad flexible

En este cuarto cambio, Leo Babauta nos propone cambiar nuestra mentalidad. ¿Cuántas sufrimiento nos podemos ahorrar tan sólo con no tomarse las cosas personales, tan sólo con ser abiertos? Extracto del libro 52 Cambios (es un pequeño gran libro, el autor vive de escribir, ojalá lo puedan adquirir).

EL CAMBIO

Aprende a desarrollar una mentalidad flexible con pequeños cambios.

CÓMO

  1. Haz un compromiso, por una semana, de dejar ir aquello a lo que te estás aferrando cuando te enojas, frustras, te pone triste, etc.
  2. Haz una lista de cosas que disparan estas emociones; ser interrumpido, alguien se te mete en el tráfico, alguien que habla fuerte cuando estás intentando trabajar, gente que no lava sus trastes, etc.
  3. Crea recordatorios para cuando esos disparadores ocurren; notas escritas, una pulsera, algo escrito en tu mano, una señal en el tablero de tu auto, etc.
  4. Cuando el disparador ocurra, deténte. Observa cómo la emoción crece. Siéntela, pero no hagas algo. Respira.
  5. Intentar mirar eso a lo que te estás aferrando; deseas que el conductor sea más educado, todo lo que podrías hacer cuando eres interrumpido, deseas que las otras personas sean perfectamente limpias con ellas mismas. Estos deseos son fantasías; déjalas ir. Sé abierto a las maneras que las cosas son, a los cambios que han ocurrido. Respira, abre tu corazón, acepta.
  6. Ahora, responde apropiadamente, sin desear que las cosas sean diferentes, con compasión.

CAMBIO 3. CAMINA

Del libro: 52 Cambios de Leo Babauta:

EL CAMBIO

Haz una caminata de 2-5 minutos cada día a cierta hora. Si ya eres un buen caminante, no dudes en hacerlo 10 minutos.

CÓMO

  1. Fija una hora para hacer una pequeña caminata.
  2. Comprométete a hacerlo solo 2-5 minutos, o 10 si ya eres un caminante regular.
  3. Enfócate en sólo ir fuera de la puerta; el inicio es la clave.
  4. Hazlo por 2-3 minutos al día.

Resulta evidente que caminar es más que una práctica sana. El cristianismo ha «andado» por dos mil años. Así se propagó y mantuvo el mensaje. De no haber caminado, hablado al aire libre, aquello no habría pasado de una aventura, de una idea de una secta religiosa judía. Los cristianos vamos a caminar un día frente a Dios, se nos llama a andar en la luz del Señor. En fin: hay que caminar porque con nosotros camina también poder de lo alto.

Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca… (Juan 6:19)

CAMBIO 2: Deja de perder el tiempo

Del libro: 52 Cambios de Leo Babauta:

EL CAMBIO

Practica no perder el tiempo por sólo 10 a 15 minutos al día.

CÓMO

  1. Aparta algún tiempo cada día para dejar de perder el tiempo. Inicia con 5 minutos en los días 1 y 2, y 10 minutos en los días 3-7. Déjalo en una hora específica, por ejemplo, 9 a.m.
  2. Antes de que inicies tu tiempo, ten una tarea importante por hacer. Sólo una tarea. Sólo necesitas hacerlo por 5 (o 10) minutos.
  3. Limpia las distracciones. Apaga el internet, cierra todos los programas no necesarios, conecta algunos audífonos y pon música si lo necesitas. Haz todo esto antes de que inicie el tiempo.
  4. Cuando notes esa urgencia para irte a algo más cómodo, detente. No hagas nada, sólo observa. Está bien tener esa urgencia, pero lo que es importante es aprender que esa urgencia no te controla. Sólo puedes observar, incluso si eso es un poco incómodo. Observa la urgencia, respira y regresa a la tarea importante.
  5. Repite los pasos de arriba  tantas veces como sean necesarias.
  6. Disfruta el proceso. Cuando le tememos a algo, nos desanimamos, pero en cambio, si podemos aprender a disfrutar eso, no va a ser tan duro o terrible.
  7. Enfócate en el momento y disfruta la misión. Aléjate del miedo y enfócate en lo agradable, lo pleno, la alegría de hacer cosas.

He traducido la palabra «procrastination» («¿procrastinación?») como «perder el tiempo».

Los cristianos solemos perder el tiempo en miles de pequeñas tareas que no son nada importantes. Que si levantar las manos en la música o no, que si las mujeres se visten como monjas o no, que si la consubstancialidad o no… ¡Hay otras miles de tareas realmente importantes y nosotros perdiendo el tiempo con eso!

Hebreos 3:13

Al contrario, anímense unos a otros cada día, mientras dura ese «hoy» de que habla la Escritura…

CAMBIO 1. MEDITA

Del libro: 52 Cambios de Leo Babauta:

EL CAMBIO

Busca un lugar tranquilo y siéntate por 2 minutos, enfócate en tu respiración. Esta es una forma sencilla de meditación.

CÓMO

  1. Comprométete a que sean sólo 2 minutos al día.
  2. Elige una hora y un recordatorio.
  3. Encuentra un lugar tranquilo.
  4. Siéntate cómodamente.
  5. Inicia con sólo 2 minutos.
  6. Enfócate en tu respiración.

La meditación, diríamos los cristianos, es simplemente concentrarse en el Dios en el que creemos. Es dejar todo a un lado, y poner pensamiento, respiración y concentración en la sintonía espiritual del Padre al que Jesús le llamaba Abba. ¿Quieres escuchar a Dios? ¡Cállate!

Salmo 37:7

Guarda silencio ante YHWH y espera en Él.

52 cambios

Acabo de comprar un libro que promete ser muy interesante: 52 changes. Su autor, Leo Babauta, es partidario del budismo zen, vegetariano y padre de seis hijos. Lo cierto es que, como religión oriental, el budismo tiene su encanto pero principalmente, su utilidad. En este blog somos cristianos, lo saben, pero estamos abiertos a revisar, dialogar y construir con otras creencias.

52changes

El libro propone un cambio simple y sencillo cada semana. Lo iremos revisando y comentando. Miren lo que dice su introducción:

Mi nombre es Leo Babauta. Muchos de ustedes pueden conocerme como el creador de Zen Habits y por ser alguien que escribe sobre simplicidad y la formación de hábitos.

¿Qué me califica para escribir este libro. Brevemente: he transformado mi vida usando algunos principios sencillos. He aprendido cómo hacer cambios y pasarla bien mientras los hago. Hago pequeños experimentos, uno o dos meses, y veo qué pasa. Me quedo con los cambios que se sienten bien, y dejo aquellos que no trabajan muy bien para mi. Eso es lo que te sugiero que hagas.

En los útltimos 7 años (desde 2005), he hecho pequeños e incontables cambios; y sí, los pequeños cambios son los que funcionan mejor. Empecé a correr, después corrí un maratón a finales de 2006 y dos más en los siguientes dos años, además de varias carreras y triatlones y cosas así. Empecé a comer saludable, y ahora soy vegetariano, y he perdido 31 kilos.

Empecé a levantarme temprano, meditar, aprendí a enfocarme y a dejar de perder el tiempo, pagué un montón de deudas, empecé a ahorrar y a invertir, cree un sitio en internet muy popular, escribí varios libros y creé algunos cursos populares, empecé a viajar, me mudé con mi esposa y seis hijos a San Francisco de Guam (¡eso fue un problema!), dejé nuestro segundo vehículo en Guam, y entonces dejé de usar el auto en San Francisco y así y así.

He hecho todos los cambios que vienen en este libro en un momento u otro, aunque algunas veces he tenido que revisitar algunos de ellos. Sí, está bien dejar ir algunos de ellos cuando sientes que es mejor para ti y después vuelves a ellos cuando sientes que debes regresar.

Los cambios en este libro no son una forma de mejorar tu vida. Déjame enfatizar esto: este no es un libro de autoayuda. Es un libro de experimentación. Es un laboratorio de cambios. Es una manera de explorarte a ti mismo, de ir descifrando qué te funciona mejor, de salir de tu zona de comodidad, de aprender a cambiar y de estar bien con el cambio. Y eso es lo más importante: aprender cómo estar bien con el cambio.

Se trata de vivir una vida de una forma que te de la mayor satisfacción, que te ayude a ayudar al mundo y que vivas más plenamente y en el presente.

Presento 52 Cambios con gratitud a ti por estar leyéndolo.

Pues vamos leyéndolo y cada semana iremos presentando sus propuestas de pequeños, simples y significativos cambios.