La luz del evangelio

Juan 1:1-14

¿Hay un inicio más espectacular que este? ¿No es un poema que desde el inicio pone las cosas en su lugar? Aquí está la médula del credo cristiano: el Logos increado, el Logos encarnado, el Logos que es, al mismo tiempo, Dios y hombre. Aquí está el origen del argumento cristiano que alcanza nuestra época. Es un resumen del evangelio y, claro, la postura típicamente joánica.

El Logos se hizo hombre y, en la persona de Jesús de Nazareth, trajo la buena noticia, el evangelio que dice: todos los que creen en él serán llamados hijos del Dios de una luz que nada ni nadie puede apagar. Es una declaración de la majestad del Mesías. Esa majestad que no fue reconocida por los suyos aunque, digámoslo desde ahora, ellos fueron su auditorio objetivo, a los que fue desde el inicio y hasta el fin de su ministerio en este planeta. Sí, jamás será suficiente recordar que Jesús nació, vivió y murió en una cultura judía que se encontraba bajo el yugo romano.

El evangelio cristiano tiene la peculiaridad de reclamar un momento en la historia de la humanidad. Jesús, el verdadero hombre, no apareció en algún momento impreciso en el universo. Todo lo contrario: nació entre el pueblo judío cuando Tiberio gobernaba Roma. Juan, su primo, anunció la llegada del Mesías en ese momento. Y las tinieblas no apagaron esa luz que al principio era imperceptible: un niño llamado a ser el Salvador, un joven que se llamaba a sí mismo Hijo de Dios. Para su sociedad, un loco; para la historia de la humanidad un iniciador. Para quienes lo siguen, el Ungido.

¿Qué tinieblas modernas podrían apagar la luz del evangelio cristiano? La respuesta de Juan es categórica: ninguna. Él ha vivido, sabe lo que se siente ser humano. Él vino a anunciar que un Padre celestial estaba más cerca de lo que el establishment religioso proclamaba. Así que las tinieblas de hoy, las colectivas y las individuales, no son tan espesas que la luz de Cristo pueda iluminar.

Y aquí una nota personalísima: le guardo especial reverencia a este evangelio y a este inicio. Fue mi primer contacto con el cristianismo de la Biblia. Fue, como dije al principio, espectacular. Todavía hoy, luego de tantos años, sigo emocionándome al leer estas líneas. Cristo se hizo carne y vivió entre nosotros.

Una lección de Herodes Antipas (2 de 2)

3. La reacción: calla al profeta

Si uno está escuchando un programa en la radio y no le gusta, normalmente apaga el aparato. Nadie siente remordimientos al hacer esto. Es superficial. Herodes, el todopoderoso rey, creyó que la forma de terminar con su pecado era… ¡que no se lo dijeran! Es como si el hombre más feo del mundo quisiera resolver su problema destruyendo todos los espejos del mundo.

No está claro que Herodes quisiera matar a Juan. En Mateo 14:5 leemos que Herodes quería hacerlo. Sin embargo, en Marcos 6:19ss vemos que Herodías era quien odiaba al Bautista y que el Rey protegía a Juan. Como fuera, el hecho es que Herodes sabía que Juan predicaba la verdad y lo mandó a encarcelar. Pretendió quitar el carácter público y popular del Precursor. Con Juan en la cárcel, el pecado real sería constantemente expuesto.

Los evangelios coinciden en un punto: Herodes ebrio promete a la hija de Herodías el reino mismo si ella se lo pedía. Era una promesa típica de borracho arrogante. Arrogante y libidinoso. Porque la Escritura dice que a él le gustaba la hija de su esposa, que la deseaba. En una fiesta ya de por sí pecaminosa, Herodes manda a cortar la cabeza de Juan. Con todo y sus remordimientos, el Rey firma su condena: morirá en pecado.

4. Una segunda oportunidad: el encuentro con Jesús

Herodes pensó que, al fin, se había quedado libre para continuar con sus prácticas. Sin embargo, luego de Juan vino Jesús. Y nuevamente Herodes se siente observado. La Escritura no dice que Jesús hablara directamente sobre el rey, pero éste incluso llega a creer que Juan ha resucitado. La predicación de Jesús alcanzó al poderoso tetrarca.

Herodes envió a sus emisarios a preguntar sobre el pago de impuestos para poner una prueba a Jesús quien responde: «dar al Emperador lo que es del Emperador y a Dios lo que es de Dios». El mensaje para Herodes era, otra vez, claro: debía dejar su pecado para honrar al Dios de sus antepasados.

Sin embargo, Herodes continuó con sus intenciones de matar a Jesús. Como con Juan, el tetrarca pensó en eliminar a aquel que lo estaba confrontando. Incluso previenen al Maestro de que el rey lo quiere matar. En Lucas 13:32 leemos: «Vayan y díganle a ese zorro: Mira (…) tengo que seguir mi camino hoy, mañana y el día siguiente». En otras palabras, Jesús decía que él debía obediencia a su Padre y no a un personaje adúltero y con poca legitimidad como Herodes.

Habría una última oportunidad para este personaje. Cuando arrestaron a Jesús y lo llevaron ante Pilato, éste decide enviarlo a Herodes. Lucas 23:8ss dice que Herodes se puso muy contento porque quería conocer a Jesús para verlo hacer milagros. Quizá tenía todavía en mente la imagen de la cabeza del Bautista en la charola. Herodes preguntó muchas cosas a Jesús, pero él no contestó ninguna. El Rey quería el espectáculo, no el mensaje de arrepentimiento que anunciaba Jesús. Luego de burlarse, envía de regreso a Pilato. Había perdido su última oportunidad.

Conclusión

Herodes murió deportado en lo que hoy es Francia, acusado de traición al imperio y sin la corona de «rey de Judea». Era claro que necesitaba un cambio de mente y corazón, pero no lo quiso hacer. Tuvo la oportunidad de experimentar la metanoia que predicaban tanto Juan como su primo. En lugar de ello, Herodes mandó asesinar a uno y no defendió al otro. Como dice Lucas 3:20, «Herodes, a todas sus malas acciones añadió otra: metió a Juan a la cárcel». En lugar de avivamiento hubo muerte. Pocos personajes en el Nuevo Testamento tuvieron la oportunidad de cambiar y a pocos les predicaron los dos grandes profetas, Juan y Jesús, y nadie tuvo de cerca tanto al precursor como al Mesías.

La metanoia es, al final, la decisión de continuar en el camino que lleva a la muerte o al que lleva a la vida. Herodes heredó lo peor de Roma y nada del judaísmo piadoso. Al final de su vida sus protectores lo enviaron lejos donde murió con su pecado a cuestas.

Una lección de Herodes Antipas (1 de 2)

En la Biblia tenemos ejemplos a seguir y ejemplos de lo que no se debe hacer. Casi siempre los más nombrados en sermones son los buenos ejemplos, los personajes que realizaron una proeza en el nombre de Dios , que tuvieron fe, que cambiaron para agradar a Dios. Sin embargo, también podemos aprender de aquellos hombres y mujeres que no son precisamente los mejores en la moral o en sus acciones. Se aprende también de los malos.

El personaje que vamos a estudiar para ilustrar lo contrario a la metanoia es el de Herodes Antipas, gobernador de Galilea y Perea desde el tiempo en que Juan anunciaba su mensaje y hasta después de la crucifixión de Jesús. De pocos personajes en el Nuevo Testamento se puede decir que fueron influidos por dos profetas y que, incluso así, no cambiaron. Pues bien, Herodes escuchó la predicación de Juan y de Jesús, y no cambió. Murió lejos de su pueblo, acusado de traición a Roma.

1. Su necesidad: arrogancia y adulterio

Herodes era heredero de los Macabeos, esos héroes judíos que se habían enfrentado a los griegos unos 200 años antes de Cristo pero que ya en la época de la predicación del Bautista se hallaban en plena colaboración (o dependencia) con el imperio romano. Herodes no sólo tenía el idioma y la cultura romana, también tenía su relativismo moral y una absoluto egoísmo que le hacía construir grandes obras arquitectónicas, incluido el templo, y que, al parecer, le hacía olvidar su desapego a la Ley de Moisés.

Herodes pecaba por haberse proclamado rey de los judíos sin ser descendiente de David. Él estaba en el trono sólo porque así lo habían aceptado los romanos. No tenía la legitimidad de las Escrituras. Pero lo realmente patético era la relación amorosa con su cuñada. Herodes traicionaba a su hermano y a su esposa. Herodías era la lepra en la piel de Herodes y en los tiempos de Juan era la noticia más escandalosa de la región.

2. La voz del profeta: Juan

Dice Lucas 3:18 que Juan el Bautista «reprendió a Herodes» por la relación incestuosa que estaba cometiendo (porque Herodías, además, era su sobrina). En Mateo 14:4 se resume la reprensión de Juan: «no debes tenerla como tu mujer». Así de claro.

¿Era esta reprensión una idea del profeta? ¿Era algo que a él no le gustaba, propio de sus fobias y filias? Claro que no. Levítico 18:6 dice: «Ningún hombre debe acercarse a una mujer de su propia familia para tener relaciones sexuales con ella». Y los versículos 16 y 17: «No deshonres a tu hermano teniendo relaciones sexuales con su mujer. No tengas relaciones sexuales con una mujer y con la hija de esa mujer (…). Esa es una conducta depravada, pues son de la misma sangre». Juan no venía a innovar, a implantar nuevas reglas morales o sociales. Lo que Juan decía a Herodes no provenía de su mente sino de lo que Dios mandaba a su pueblo.
Para los romanos, Herodes era el Rey de los judíos. Para Dios y su pueblo, no era más que un depravado, adúltero y arrogante. Juan el Bautista se lo dijo con todas sus palabras.

Bendiciones para el 2009

El mundo se prepara para recibir una de las crisis más anunciadas de los últimos años. Por aquí y por allá escuchamos noticias de caídas, de temblores, de explosiones. Los nubarrones se ven amenazantes. Pero a Jesús le prometimos ser fieles en la prosperidad y en la adversidad.

Este año, casi seguro, miles querrán conocer al Dios que parece lejano en la tormenta pero que en realidad está más cerca de lo que pensamos. Almas sedientas y hambrientas de llenar un vacío que engañosamente cubrieron en la abundancia. ¿Qué les diremos? ¿Les hablaremos bonito o les proclamaremos el evangelio cristiano?

Les diremos que el Maestro no ofrece un calmente, una píldora que se toma en caso de necesidad. Les diremos que ese Maestro pide todo de nosotros y que promete vida eterna. Les recordaremos que en la tumba todos somos iguales y que a los cristianos no nos intimida la idea de morir no por ser suicidas o deprimidos sino porque la muerte es la santificación, el encuentro con el Padre. Todo eso y más habremos de predicar este año. Y quizá lo hagamos mientras recitamos el Padre Nuestro o aquel Salmo que tiene de número 23 y que empieza así:

Jehová es mi pastor

nada me faltará...

Bendiciones, queridos lectores, y nos vemos mañana en la batalla.

Feliz 2009

A nombre de Luis Venegas, quien es quien habitualemente escribe en este blog, y a nombre mio, les deseamos un feliz y prospero 2009 y que Dios les bendiga a cada uno de ustedes.

Felicidades.

Deuteronomio 7:12-14

No se asusten. Pronto volveremos con más en este blog. Saludos.

La mentalidad evangélica

Estoy leyendo un libro que empieza así (traducción mía):

El escándalo de la mentalidad evangélica es que no hay algo como una mentalidad evangélica. Podemos encontrar un extraordinario cúmulo de virtudes entre la extendida masa de protestantes evangélicos en Norteamérica. […] Sin embargo, los evangélicos americanos no son ejemplares en su pensamiento y no lo han sido por varias generaciones.

[…] «Por una parte, hay un enorme crecimiento de la Iglesia, por el otro, es casi completa su falta de influencia [en la sociedad]».

Mark A. Noll; The Scandal of the Evangelical Mind

Ya veremos cómo sigue.

El Vaticano y la Biblia

La verdad es que la jerarquía católica está ocupada estos días por la lectura de las Escrituras. Ojalá que este afán permeé en el resto de los feligreses. Noten en este cable de Notimex los eufemismos con los que trata a «los hermanos separados». En fin, pecata minuta.

Falta traducir la Biblia a cuatro mil 500 lenguas: Vaticano
Con motivo del Sínodo de los Obispos, la máxima cumbre episcopal que se realiza estos días en Roma dedicada a analizar el tema ‘La palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia’, se presentó un estudio sobre las sagradas escrituras en el mundo.Mar, 14/10/2008 – 07:55
Ciudad del Vaticano.- Una investigación del Vaticano reveló hoy que la Biblia, el libro más traducido del mundo con versiones en dos mil 454 idiomas distintos, falta por ser editada en otras cuatro mil 500 lenguas.

En rueda de prensa este martes, el obispo de Terni (Italia) y presidente de la Federación Bíblica Católica, Vincenzo Paglia, informó que ese texto integral existe en 438 idiomas, el Nuevo Testamento en mil 168 y sólo algunas de sus partes en 848.

‘Si se calcula que las sociedades bíblicas distribuyeron en 2006 cerca de 26 millones de Biblias quiere decir que se llegó a sólo el 1 o 2 por ciento de los dos mil millones de cristianos del mundo (incluidos los no católicos)’, ponderó.

Con motivo del Sínodo de los Obispos, la máxima cumbre episcopal que se realiza estos días en Roma dedicada a analizar el tema ‘La palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia’, se presentó un estudio sobre las sagradas escrituras en el mundo.

La investigación, realizada entre noviembre de 2007 y julio de 2008, tomó en consideración muestras de Estados Unidos, Alemania, Holanda, Polonia, Rusia, España, Italia, Reino Unido, Francia, Argentina, Filipinas y Hong Kong.

‘En los últimos 40 años se canceló la distancia que había entre católicos y protestantes en su relación con la Biblia y sorprende la atención a las escrituras que se encuentra en la Rusia europea’, dijo Paglia.

Calificó como ‘absolutamente extraordinaria’ la ‘fuerte atención’ hacia los textos sagrados que se observa en Estados Unidos, tanto en el mundo protestante como en el católico.

El prelado también indicó que la antigua desconfianza entre la Iglesia Romana y las otras iglesias cristianas que no dependen del Vaticano sobre el tema de la Biblia (sobre todo en cuanto a traducciones) se modificó en los últimos años.

‘Ahora las traducciones protestantes son cada vez más usadas por los católicos y viceversa, en pocas décadas se realizaron más de 300 proyectos en común, aunque los problemas no faltan’, reconoció.

Notimex

Fuente: http://www.milenio.com/node/95540

Malas homilías, adiós a la feligresía

Cuidado con esta nota. Lo primero que podríamos decir es: «por supuesto, los sermones de los curitas son aburridísimos». Claro, en la película de la boda, de los XV años, la parte de la iglesia se recorre (¿a poco no dicen aquello de: «saltáte esa parte» cuando su prima les enseña su gran video con su corte de chambelanes?). Pero no echemos las campanas al vuelo. La ineptitud de los pastores católicos para ofrecer una homilía de calidad no significa que los protestantes sí lo hagan. ¿Ustedes no han sido testigos de homilías protestantes que son más bien llamados a la emoción? Homilías donde el pretexto es la Escritura pero el fondo es el carisma del pastor, homilías donde la Biblia sólo sirve para que el predicador tenga donde apoyar sus brazos, sermones donde la Palabra es el sustituto de una varita para regañar alumnos. Malas homilías, pues.

Aprendamos de la autocrítica católica. Distingamos esas síntomas en nuestras congregaciones y actuemos en consecuencia. De lo contrario, la iglesia seguirá siendo la principal fábrica de ateos.

Aquí la nota:

Reconoce Iglesia católica pérdida de fieles por malas homilías

Lun, 06/10/2008 – 08:01

Ciudad del Vaticano.- La Iglesia católica pierde numerosos fieles que emigran a otras iglesias o sectas por las malas homilías y la carente predicación de los sacerdotes, reconoció hoy el cardenal Marc Ouellet.

El relator de la Asamblea General del Sínodo de los Obispos, la máxima cumbre de prelados del mundo que inició este lunes en El Vaticano, reveló la existencia de una ‘insatisfacción’ entre los feligreses por la baja calidad de los discursos sacerdotales.

Más

Maratón de lectura de la Biblia en El Vaticano

Si el problema no es leerla… es decir, qué bueno que Benedicto XVI reivindique su vena bíblica y haga énfasis en leer las Escrituras. Todavía conozco a católicos que nunca han leído por sí mismos porciones de la Biblia. Quizá la han escuchado en algún sermón (algún bautizo, alguna boda, los XV años), quizá tengan un Nuevo Testamento, regalo de su primera comunión, pero no abren el Libro y lo leen.

Es un buen inicio, pero, ya se sabe, hay que vivirlo. Y para vivirlo hay que intepretarlo… y para eso se necesitan maestros y alumnos dispuestos a adentrarse a una de las aventuras más emocionantes que existan: el estudio de las Escrituras.

En fin, por algo se puede empezar. Bien por Josep Ratzinger. (Ya ven, se puede leer la Biblia en una semana)

«En el principio Dios creó…»Agencias en Ciudad del Vaticano 6 de Octubre de 2008 | Hora de publicación: 00:37

Con la primera frase del Libro del Génesis: «En el principio Dios creó los cielos y la Tierra…», el Papa Benedicto XVI dio inicio ayer a un maratón de lectura de los 73 libros de la Biblia, desde el Génesis al Apocalipsis, con un total de 800 mil palabras.

El maratón presentará a más de 1,200 personas, desde el director de cine Roberto Begnini, pasando por presos, un cura exorcista o un judío superviviente del holocausto, al que leerán el Viejo y Nuevo Testamento a lo largo de poco más de siete días y seis noches.

Aunque el pontífice leyó su segmento desde el Vaticano, la mayor parte de la lectura será realizada en vivo en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, levantada en el siglo IV en Roma.

El Papa se dirigió después a los fieles que escucharon su intervención a través de pantallas gigantes en la Plaza de San Pedro, para recordar la importancia de la Biblia para los católicos contemporáneos.

En el intermedio musical de la jornada de ayer, el tenor Andrea Boticelli cantó el «Gloria a Dios», de Juan Sebastián Bach.

El cierre está previsto para el próximo sábado, con la lectura del Apocalipsis, a cargo al secretario de Estado del Vaticano, Tarsicio Bertone.

Fuente: Crónica

Experimento sobre fe y sufrimiento

Desde Cambridge y Oxford científicos nos vienen a decir algo que a los creyentes se nos hacía evidente. Si uno de nuestros queridos lectores tiene más conocimiento científico, que nos platique las sutilezas del experimento.

La fe atenúa el dolorEn los devotos se activa una zona cerebral que mitiga malas experiencias. Según científicos, el efecto analgésico también se puede lograr por otras vías.

Dicen que la fe mueve montañas. Después de ver procesiones de Semana Santa, personas que caminan sobre carbones ardientes, creyentes que se flagelan en un estado casi extático, parecía haber una conexión entre la religiosidad profunda y la capacidad para soportar dolor intenso. Pero ahora los científicos tienen pruebas bien documentadas de que la fe en efecto puede mitigar el impacto del dolor.

Un experimento ejecutado por un grupo multidisciplinario combinó dos pinturas con un aparato para dar choques eléctricos y un escáner de resonancia magnética funcional para registrar la actividad cerebral en vivo.

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Dicen que a los pastores no les gusta Obama

So what? Pues que su poder en Estados Unidos es inconmensurable, que pueden sesgar las elecciones de noviembre y que siempre lo han hecho. ¿Creen ustedes que el primer encuentro de Obama y McCain haya sido casualmente frente a Rick Warren? ¡No! La Christian Right en Estados Unidos es poderosa.  Y hará sentir su fuerza dentro de cuatro semanas. Aunque la crisis financiera le da puntos a Obama, quizá salga empatado por esta declaración.

Pero el asunto de fondo es peliagudo. ¿Un cristiano debería votar por un candidato que tiene posturas morales diferentes a las suyas? ¿Un líder religioso debiera dar su opinión política desde el púlpito? Y es que citar a Pablo en aquello de obedecer a los «arjontes» no resuelve la duda de un ciudadano moderno que tiene que lidiar con la democracia, el menos peor de los peores sistemas en la visión griega. La gran pregunta es ¿cómo debe actuar un cristiano en un sistema de democracia representativa?

Aquí la nota:

Pastores piden a sus fieles que no voten a Obama porque va «contra la Biblia»

Por: EFE | Mundo Martes 30 de Septiembre de 2008 | Hora de publicación: 00:38

Los pastores de al menos 33 sectas cristianas de Estados Unidos han pedido a sus fieles que no voten por el candidato demócrata, Barack Obama, en las elecciones del 4 de noviembre, lo que supone una violación de una ley de 1954, que prohíbe hacer proselitismo a las iglesias que no pagan impuestos.

Más

«La ciencia no deja mucho espacio para Dios»: Hawking

Dice esta nota de El País:

El científico Stephen Hawking confió ayer en que pronto la ciencia dará, en lugar de las religiones, una respuesta definitiva a cómo comenzó el universo. Las leyes por las que ésta se rige, según Hawking, «no dejan mucho espacio para milagros o para Dios». Y recalcó: «La cuestión es: ¿el modo en que comenzó el universo fue escogido por Dios por razones que no podemos entender o fue determinado por una ley científica? Yo estoy con la segunda opción».

¿Será? ¿No puede ser que acaso la religión del nuevo milenio no tendrá que ver con el universo sino con el ser humano y su trascendencia? ¿No tiene que ver con el más allá? ¿Es el universo ese más allá? ¿No será el más acá? Por otro lado, creo que un ser humano puede ser científico y religioso, que ambos roles no son autoexcluyentes y que, al fin, la salvación no está en este mundo. Max Weber se lo dijo a sus alumnos de sociología hace cerca de 100 años: quien busca la salvación en la ciencia o en la política, está perdido. 

Stephen Hawking en España
Stephen Hawking en España

Sobre amor y verdad

De Schopenhauer en su «Metafísica del amor»:

… puesto que sin verdad no hay arte cabal: «No hay nada bello sino lo verdadero; sólo lo verdadero merece amarse» (Boileau)

Estampas

Pues si es cierto que segundos antes de morir uno recuerda todo lo que ha vivido, ¿qué recordaría yo? La pregunta parece un tanto ociosa e incluso hasta inútil. Acaso imposible. Hoy mismo creo que vería cientos de rostros, de los que han pretendido hacerme mal (muy pocos) y de los que siempre han tenido una sonrisa y un gesto amable (los más). Ahí estarían rostros y nombres y de seguro que habría una sonrisa de complicidad con aquellos que han compartido pequeñas transgresiones a la cotidianeidad. Estoy seguro que cada día podría ser recordado como el día de una persona. Por supuesto, miles de días tendrían el mismo nombre: el día de mi madre se repetiría casi igual que el día de mi padre y el día de mi hermana. Y claro, el día de los amigos. En los últimos 2555 días, un nombre dominaría, omnipresente, catalizador: Esperanza. Y así.

También, de seguro, recordaría las millones de horas que la literatura me ha transportado fuera de este mundo inverosímil. ¿También se recordará en esa última hora el tiempo que uno duerme? Quizá algunos atardeceres, algunas mañanas, muchas noches, algo de cine, música, mucha música.

Sí: también las lágrimas que uno suelta por su cursilería, por dolor, por alegría. ¿Las ocasiones que uno llora por la risa, por la alegría que le causa estar a lado de un amigo? Seguro que sí.

Y lo espiritual: el Dios que ha estado ahí casi la mitad de mi vida, o siempre. Siempre y nunca: palabras resbaladizas. Muerte y vida: lo concreto. La vida como juego, aburrido, sí, pero disfrutable. No exento de suspiros, resignaciones y entusiasmos.

Vaya pues desde este humilde espacio un saludo fraternal a los compañeros de ruta, los que sobreviven, los que se fueron, los que he olvidado por odiosa costumbre adquirida en algún momento de esta ruta. Los homenajeo en estos días aciagos.

Por cierto, hoy, 25 de agosto, cumplo un año más de vida.

Evangélicos ¿a favor de la minifalda?

Ya no entendí. La nota que reproduzco más abajo dice que la Confraternice, donde se agrupan varias iglesias evangélicas, acusa de fariseos a los jerarcas católicos que sugieren que por andar en minifalda una mujer provoca su violación. A mí esta opinión sobre las minifaldas, sin más, me parece estúpida. Pero que sea un pastor evangélico quien califique a los pastores católicos sobre este tema me parece «hipócrita y fariseo». El estereotipo de la mujer evangélica es aquella que va a la iglesia con velo y largas faldas. Ellos, los evangélicos, se han encargado también de propagar estas prácticas «anti-tentación». Es cierto, Jesús llama al corazón (y a la mente, añadiría yo), entonces, ¿dejarían a las mujeres evangélicas entrar de minifalda, sin velo y con maquillaje a sus iglesias?Ahora, el asunto de las prendas podría parecer trivial, pero no lo es. No podemos disociar la carne del espíritu. Y tan es así, que en el Nuevo Testamento hay ordenamientos sobre la vestimenta. Sin embargo, conozco a cristianas que provocarían infartos a evangélicos y católicos por su manera de vestir pero que, lo creo de todo corazón, serían aprobadas por el Señor.

Todo un tema este de cómo deberían vestirse los cristianos.

Evangélicos critican postura católica de prohibir uso de minifalda

Por: Redacción | Nacional Martes 19 de Agosto de 2008 | Hora de publicación: 02:59

La Confraternidad de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice) manifestó su desacuerdo con la postura de la Arquidiócesis de México en torno a que el uso de minifaldas invita al abuso sexual contra las mujeres.

El presidente de Confraternice, Arturo Farela, dijo que la Iglesia Católica pretende imponer a las féminas atavíos de la época medieval; «sólo falta que quieran imponer instrumentos como el cinturón de castidad que obligaban portar a las mujeres».

Indicó que estas posturas reflejan que la Iglesia Católica no se da cuenta de que el fondo del problema radica en el corazón del hombre, en el cual, las iglesias deben hacer una transformación espiritual.

«Jesucristo nuestro Señor y Salvador dice que el problema está en el corazón del hombre o de la mujer, no en el atavío; a nosotros nos parece hipócrita y fariseo, por decir lo menos, que se pretenda culpar a la mujer de los abusos en su contra por su forma de vestir», recalcó.

Destacó que, si bien, las autoridades no pueden inmiscuirse en la vida interna de las iglesias, sí debería hacer un recordatorio a la católica sobre que México es un Estado laico y no confesional.

Fuente: Crónica

Rick Warren entrevista a Obama y a McCain

¿Qué líder religioso en el mundo occidental tiene más influencia: Josep Ratzinger o Rick Warren? La pregunta parece trivial, pero creo que no lo es. El único país de primer mundo, el lugar donde al parecer se cocina el critianismo del siglo XXI es Estados Unidos. El libro Una vida con propósito ha vendido más copias que todos los clásicos de teología juntos. En México, Yuri (ay, Yuri) le regaló a sus invitados, en televisión nacional, el librito que parece el auxiliar perfecto en muchas comunidades protestantes.

Así que, ¿dónde está el poder religioso de estos días: en El Vaticano o en algún lugar de California?

Les dejo la nota sólo para que tengan idea de cómo la religión y la política no están peleadas. Pero si son primas hermanas, diría aquel.

EFE
Foto: EFE

Al confesarse en TV ante un reverendo, Obama pierde por haberse drogado; aplauden más a McCain, quien abandonó a su mujer por otra cuando regresó de Vietnam

Por: EFE en Washington | Mundo Lunes 18 de Agosto de 2008 | Hora de publicación: 03:52

La entrevista que el reverendo Rick Warren realizó ayer a Barack Obama y John McCain sobre fe, religión y creencias, creó el ambiente apropiado para que los dos candidatos confesaran, en horario de máxima audiencia, que habían pecado.

“Mi peor pecado ha sido el egoísmo. Durante mi juventud experimenté con drogas, bebí… hice todo eso porque sólo pensaba en mí mismo, por mi incapacidad en centrarme en los demás”, afirmó el candidato demócrata Barack Obama, el primero en sentarse junto al reverendo.

Obama, quien ya narró sus peripecias juveniles en el libro Dreams of my Father, explicó, no obstante, que aquellos episodios le sirvieron para ser una mejor persona.
El republicano John McCain confesó, apenas unos minutos después de sustituir a Obama en el escenario, que su mayor error moral lo cometió también de joven, cuando fracasó su primer matrimonio.

“Soy una persona muy imperfecta, pero creo que aquello fue mi mayor fallo moral”, dijo McCain, en una rara referencia a su matrimonio con Carol Shepp, una modelo de Filadelfia con la que se casó poco antes de partir a la Guerra de Vietnam, donde fue apresado y permaneció prisionero durante cinco años.

Durante su ausencia, Carol Shepp sufrió un grave accidente que la dejó desfigurada. Cuando McCain regresó de Vietnam hecho un héroe de guerra y una celebridad, relanzó su carrera militar y comenzó una relación extramatrimonial con Cindy Lou Hensley, una rica heredera que poco después se convertiría en su esposa.

CASI EMPATADOS. El acto celebrado en la noche del sábado, ampliamente televisado por varias cadenas, tiene una gran importancia en este momento electoral, en el que Obama y McCain están prácticamente empatados en intención de voto, y el apoyo a uno u otro del importante voto evangélico puede ser determinante en noviembre.

El pastor Warren, que hizo de anfitrión y de entrevistador, dirige una de las principales macroiglesias de Estados Unidos, la parroquia de Saddleback, en Lake Forest, California, de la que forman parte 25 mil feligreses.

Los dos candidatos acudieron al foro organizado por el reverendo con la determinación de dejar clara su fe cristiana y su apoyo a los valores tradicionales, aunque dado el conservadurismo de los evangélicos cristianos, John McCain tuvo mucho más fácil que su oponente ganarse a la audiencia.

Fuente: Crónica

Blancarte pregunta: ¿son los evangélicos más conservadores que los católicos?

Me permito copiar aquí la columna de hoy de Roberto Blancarte, toda una autoridad en historia del catolicismo en México y en sempiterna pelea contra la jerarquía y su conservadurismo. Su desatención del protestantismo, sin embargo, hace que su pregunta sea de una retórica chocante. La respuesta se sabe de inmediato y sólo los que no conocen los llamados Nuevos Movimientos Religiosos se sorprenderían de lo altamante conservador que es el movimiento evangélico y protestante en general en México. Incluso la minoría liberal dentro del protestantismo sería etiquetada como conservadora por los estudiosos como Blancarte.

Es más, ¿no es la religión la eterna defensora del status quo? ¿No mira siempre al pasado y cuando lo hace hacia delante sus ojos están en el cielo? La marcha, que aquí documentamos, de hace un año contra el aborto unió a jerarquías católicas y protestantes.

Aventuro una respuesta: los evangélicos son algunas veces más conservadores que los católicos. Otras ocasiones son iguales y unas cuantas, de índole meramente inter-religioso, son menos. Esta afirmación podría documentarse, pero en sí misma no representa ningún hallazgo. Es una respuesta sencilla y obvia. Es una perogrullada. Lo mismo se podría decir del catolicismo. Lo que a mí me intriga, sin embargo, es la lealtad a la agrupación. El sentido común dictaría que cada grupo se una según sus intereses y su forma de pensar. Pero resulta que antes de ser de izquierda, derecha o centro dentro de una iglesia, está primero su identad como parte de dicha organización. Y en esa estamos.

¿Ustedes qué piensan de este artículo?

¿Son más conservadores los evangélicos que los católicos?

Martes, 12 Agosto, 2008

Mi artículo de la semana pasada titulado «El sida, la Biblia y el condón», en el que hablé sobre la campaña de «Católicas por el derecho a decidir» para que los jóvenes usen el condón, utilizando frases del Cantar de los cantares, suscitó algunas reacciones. Pero no las que yo esperaba, es decir, las del Arzobispado católico, al que critiqué por sus absurdos argumentos condenatorios, sino las de algunos evangélicos, igualmente preocupados por el asunto de la castidad y el sexo fuera del matrimonio. Me «acusan» de sacar al Cantar de los cantares fuera de contexto, de hacer una lectura parcial y de no leer suficientemente la Biblia. Defienden una versión conservadora de la exégesis o interpretación bíblica, lo cual no les impide criticar a los sacerdotes católicos. Omito los nombres y sus bendiciones, porque no estoy seguro de que ellos quieran aparecer públicamente, pero repito sus argumentos, los cuales, estoy seguro, ellos reconocerán:

«Usted hace mención a lo que dice el Cantar de los Cantares respecto a la relación entre una pareja, pero creo que le falta ver un poco más allá de lo que dice Salomón a su amada y viceversa. Para poder entender lo que Dios quiere acerca de una pareja debe usted leer otros libros, no solo el Cantar…, puede usted empezar por el Génesis… La Biblia es un libro de sabiduría o inclusive un ‘manual de vida’ en el que Dios nos dicta qué debemos hacer en cada momento… nos dice cómo planificar nuestras finanzas, o cómo educar a nuestros hijos, o… lo que usted quiera, nada más que necesita leerla, estudiarla y vivirla. Y por cierto, los sacerdotes católicos no son los más indicados para explicarla, de hecho me atrevería a firmar que no la conocen bien, como tampoco el pueblo católico, pero esa es otra historia.

«El sexo es un don que nos dio Dios para disfrutarlo con nuestra pareja, pero en matrimonio… el Cantar nunca habla de relaciones sexuales fuera del matrimonio, aunque no lo dice explícitamente, por eso le digo que tiene que leer otros libros de la Biblia para entender por qué le digo que es en el contexto del matrimonio, pero por favor, no se lo pregunte a los sacerdotes católicos, ¿cómo van a entender algo que no practican? ¿Cómo pueden hablar de matrimonio si no se casan? Ahora bien, usted puede estar o no de acuerdo con que el sexo sea para practicarlo nada más en el matrimonio, pero eso es lo que quiere Dios. Usted puede tomar la decisión que quiera, (o cuestionárselo a Dios), porque Él nos da un libre albedrío. En su palabra nos dice qué es lo que debemos hacer, como en los diez Mandamientos, que por cierto no es lo único que nos pide, pero también nos da oportunidad de decidir.»

Otro lector me dice: «Dr. Blancarte, lo único que me gustaría aclarar de su columna, es sin duda que Ud. esta cometiendo el mismo error que achaca a la Jerarquía Católica, Torcer las escrituras para dar a conocer un punto. Aclaro que no soy católico, mas bien mi confesión es de tipo protestante-evangélico, por lo cual creo que la Biblia es la Palabra de Dios y me da gusto que se proclamen sus verdades en Publico, en especial algo que se ha torcido durante tanto tiempo, la valía de la Relación de Pareja, y la bondad del Creador al Regalarnos esto a los Seres humanos, como una imagen del Amor que nos tiene. Le comento que usted esta usando la escritura de forma incompleta porque Menciona en su columna: ‘Porque proponer la abstinencia es precisamente querer apagar el amor y la pasión que la propia Biblia consigna en el Cantar de los cantares.’ Es un argumento falso, porque la Escritura en General y el Cantar de los cantares en específico hablan del contexto para el cual Dios creo el Sexo, el Matrimonio. Véalo por si mismo. Se trata de Dos esposos de quienes se desprende este hermoso texto acerca del amor de pareja. El Sexo es bueno, Dios lo creo, pero esta diseñado para que su disfrute en plenitud sea entre dos personas comprometidas en matrimonio. Sin las consecuencias tristes de las enfermedades y embarazos no deseados (el control Natal no es condenado por la Escritura, solo la conciencia de cada persona le redargüira)[sic].»

Las cartas y argumentos siguen y me parecen muy valiosos, sinceramente. Pero me voy a permitir insistir en mis argumentos: por supuesto que la Biblia, en general, habla del sexo como algo que sucede en el matrimonio. Lo que nosotros conocemos como «la Biblia» no es, sin embargo, un solo libro, sino un conjunto de textos escritos a lo largo de muchos siglos, casi todos en el primer milenio antes de Cristo. Luego los Evangelios al parecer fueron escritos hacia el final del Siglo I de nuestra era. Se trata de textos que en buena media regulan la actividad de sociedades constituidas esencialmente de agricultores y pastores, con una idea naturalmente conservadora acerca de la función de la sexualidad, del papel de las mujeres y del tipo de relaciones permisibles. Pero aún así, por la misma razón, la Biblia no menciona ni la radio ni la televisión, ni la Internet. Tampoco el condón ni la anticoncepción de emergencia. No se puede, a menos que hagamos una lectura muy conservadora en la actualidad, condenar lo que allí no se condena. ¿Tomarán ahora los evangélicos el papel conservador que tuvo durante siglos la Iglesia católica?

blancart@colmex.mx

Fuente: Milenio

La incertidumbre de Juan

Mateo 11:1-15

En cuento termina el sermón de instrucción a los Doce, el incipiente grupo de Jesús se va a las ciudades de ellos. ¿De quiénes ellos? De los Apóstoles. El Maestro no quiere sino que empiecen la misión en sus propias ciudades. Así que van a dar un recorrido quizá para que sus paisanos se den cuenta de que las cosas con esos hombres habían cambiado desde que estaban con Jesús. El recorrido, de entrenamiento, es para enseñar y predicar. Entonces, desde la soledad de la cárcel, Juan, el gran Juan, vuelve a aparecer en escena.

Duda. ¿Cómo no iba a serlo? ¿Cómo criticar al gran hombre que precedió a Jesús? Estaba en un momento difícil, en el último duelo de su vida. De la respuesta a esa pregunta dependería si moría en paz o intranquilo. No lo convencían las noticas que le traían sus propios discípulos. Quizá dudó cuando le dijeron del gozo que se sentía en ese grupo de seguidores. Esa es la pregunta que los creyentes de todos los tiempos se hacen por lo menos una vez en su vida: «¿eres tú el Mesías?». ¿Debía esperar a otro? Ya no tenía tiempo. No le quedaba más que esperar lo que sus propios discípulos trajeran desde la región norte de Palestina.

La respuesta llegó, puntual, precisa: hay paz en los enfermos de cuerpo y alma. Se anuncian las buenas nuevas a un pueblo sediento de Dios. La clave estaría en la última frase: «bienaventurados los que no encuentran escándalo en mí». Ahí estaba. Juan no moriría en la angustia sobre si habría hecho bien su trabajo. Su primo era quien tenía que venir. El Reino de los cielos ya estaba ahí.

Y luego, mientras los discípulos de Juan están yéndose, el Maestro pronuncia la exaltación de un profeta como jamás hizo ni con los más grandes profetas de la historia hebrea. Juan era Elías, el precursor, la realización de la profecía. Los versículos 7 al 9 son verdaderos reclamos a una generación que influída por las ínfulas de poder romanas, todavía esperaban un espectáculo de sangre y fuego. Al contrario de esa forma de pensamiento, Jesús afirma que la profecía de los antiguos se sintetiza en Juan. «Ningún humano ha sido más grande que Juan pero él es el más pequeño en el Reino». Vaya premio para un hombre que es más que un hombre.

Aunque la mayor parte de cristianos admiran a Pablo, lo cierto es que según las Escrituras, Jesús admiraba en primer lugar a Juan. El enigmático. El severo. El frugal. El intenso. El angustiado Juan. Elías había venido antes del Mesías. La historia sagrada se empezaba a acelerar. El cielo mismo sufría violencia.

El Maestro del escándalo

Mateo 10: 34-40

No habrá en todo el sermón más que una frase que ayude a los discípulos a recobrar su valor en medio de tantas promesas francamente malas: serán salvos. Y ni siquiera se puede decir que sea así sin más. El Maestro ha dicho que sólo los que perseveren hasta el final alcanzarán la salvación. Incluso en esta última parte del sermón, Jesús deja claro que los que recibirán recompensa serán los que arropen a estos Doce que a estas alturas ya deberían tener un temor existencial tal que quizá ya estaban dudando.

Ahora vemos a Jesús en un aspecto desconocido para las multitudes «sin pastor». Afirma que vino a dividir una familia. Y para que no quede duda, el Maestro aumenta el nivel de compromiso que pide: sólo el que ama a Jesús por sobre la familia es digno de llevar Su nombre. Y termina con una frase todavía más desafiante: «quien ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por Mi causa, la hallará». ¡Con razón han criticado duramente a Jesús como un Mesías que pide el mayor compromiso posible en un ser humano! Aquel que tenga un hijo comprenderá mejor lo que está diciendo el Maestro.

Lo que hay aquí es un desafío contra el ego. Para los oídos modernos, como para los antiguos, estas palabras son un escándalo. Vivimos en una sociedad donde la familia es considerada como el núcleo de la convivencia. Nos enseñan que la familia es primero, que hay que luchar por tener una vida de comodidad. ¿Cómo hemos llegado del compromiso pedido por Jesús a una sociedad hedonista? ¿En dónde se perdió el sentido de las palabras de Jesús? Porque aquí no caben las medias tintas. Es claro que le mensaje de Jesús, con todo y que sea una hipérbole, es demandante, no acepta creyentes a medias. Por sobre la paz familiar se encuentra la obediencia a Dios. Ese es el fondo de la Escritura. Y podríamos hablar de cientos de ejemplos donde las palabras de Jesús en una casa han provocado catástrofes. Cuando digo casas, también me refiero a sociedades donde las guerras de religión han enlutado familias completas, países donde «los enemigos del hombre han sido los de su propia casa». Amar a Jesús por sobre todas las demás relaciones, ¿no es una invitación para dejar la propia vida y ganar la vida en Cristo?

Y la cruz. He aquí una de las escrituras más absurdamente malentendidas de todo el Nuevo Testamento. No está hablando el Maestro de un collar en forma de cruz. No está invitando a que cada mañana nos levantemos y como el miope busca sus lentes, el creyente busque su colguije. Cargar con la cruz cada día significa que no desistimos de pelear la batalla de la fe. Cargar una cruz era un castigo que los romanos imponían a algunos condenados a muerte. Nosotros, los cristianos, debemos condenar nuestras debilidades a la muerte. No peleamos con nuestras propias fuerzas. La cruz que cargamos es esa parte incómoda del evangelio. La cruz de alguien puede ser el enojo, la lujuria, la mentira. Si uno no carga con todo eso, a la primera provocación terminará cayendo en las conductas que antes tenía. Así que un cristiano debe saber de qué está hecha su cruz y llevarla. No es fácil cargar con todo esto cuando el mundo quiere escuchar y ver el espectáculo del discípulo que niega a su Maestro. Pero no hay opción: para ser dignos de Jesús debemos cargar con la responsabilidad de nuestros hechos, no huir de la pelea. Ahí, en esa pelea, vendrá el Espíritu a auxiliarnos.

Vamos a dejar este capítulo con una pequeña reflexión sobre el carácter de estos apóstoles y de los apóstoles de todas las épocas. ¿Está llamando Jesús al heroísmo a estos hombres? No. No al modo griego, ese donde el hijo de un Dios y un humano está condenado a sufrir luego de hacer él mismo grandes proezas. Lo que Jesús hace con estos Doce es llamarlos justo al antiheroísmo. La única característica común podría ser el valor. Pero ni así habría una forma de equiparar la actitud misionera de un cristiano con las gestas de un héroe. El valor de un héroe griego está determinada desde la eternidad por los dioses. Su destino está trazado y, aunque lo quiera, no podrá huir. Su ejemplo servirá para impresionar a otros seres humanos y morirá irremediablemente. El cristiano tiene un destino marcado pero tendrá siempre la oportunidad de elegir y, el punto más claro de distancia entre el estoicismo de los héroes griegos y el valor de los cristianos, creerá en un poder superior que no sólo no lo desamparará en esta realidad, sino que le promete otra mejor. No busca esta realidad (cielo, llamémosle) por medio del suicidio. El cristiano sólo tendrá que anunciar el evangelio como el Espíritu lo indique. Su valor no vendrá de su fortaleza como entidad superior, sino, paradoja, de su debilidad. El creyente descubre que en su debilidad habrá un Dios que lo fortalecerá. No busca la muerte, tampoco le teme, más bien vive en la felicidad que da saber que la Providencia lo cuida. Y su servicio no consistirá en asesinar hombres y cantar sus victorias bélicas. La batalla es celeste y la victoria es espiritual. Jesús lo dice muy bien: serán azotados, el mundo no los querrá. Es la receta del antihéroe (sólo hay que revisar la historia de Pedro)

No, aunque el concepto héroe suene muy bien a los oídos actuales, lo que Jesús está haciendo aquí es instruir a Doce pescadores sencillos, comunes, humanos, muy humanos, para servir y dar su vida por una causa superior a ellos. Es el llamado eterno, este sí, a todos los seguidores de Jesús que quieran llevar a sus últimas consecuencias su vida espiritual, que no es su logro sino gracia de Dios.

Luego de aquí, esos Doce apóstoles no serán los mismos. Valga una licencia: serán la personalización de lo que los griegos llamarían héroes pero nosotros, y Jesús, le llamaremos siervos.

Hablar sin temor

Mateo 10:26-33

Imaginemos los rostros de los Apóstoles. Pasaron del orgullo desbordante a la angustia desbocada. De pensarse como todos unos predicadores y sanadores, los Doce escucharon la advertencia de que sus creencias les podría costar la vida. Ahora, en esta tercera parte del discurso, Jesús vuelve a animarlos. Habría que temer a los que matan el alma o más bien a Dios. Y luego el mejor estimulante que pueda tener cualquier creyente: ellos valen más que los pajarillos. Dios tiene una vigilancia rigurosa de sus hijos, incluso de sus «cabellos».

Pero el Maestro también recuerda que su deber es proclamar el evangelio. No existen los cristianos solos, esos que dicen que son seguidores de Jesús pero sólo Dios lo sabe. Pocas cosas desagradan más que observar el espectáculo del cristiano que pacta con el mundo una suerte de política de no agresión. No significa que el discípulo deba ir por el mundo confrontando a las personas con sus palabras. Significa que su vida y sus palabras demuestren que ellos son discípulos. Vayamos con cuidado en este punto. Somos salvos por gracia de Dios. Nada de nuestras obras, buenas o malas, harán más o menos puntos en el libro de la vida. Creer esto, que las obras indican quién es cristiano, sería reducir a una moral pragmática lo que en esencia es una creencia en algo superior. Sin embargo, hasta aquí hemos visto a un Jesús que actúa con congruencia, que vive lo que proclama. Esa es la marca que los verdaderos cristianos tienen. Su vida es un reflejo de lo que creen. Y su vida en sí misma confronta a sus perseguidores. Viven y hablan: he ahí a un seguidor de Jesús.

Confesar a Jesús, queda claro, quiere decir que afirmamos con boca y corazón que él es Señor. Aquí no cabe una interpretación alterna, una atenuación de lo que está pidiendo el Maestro. Así de sencillo. Quien no lo haga, tendrá su respuesta en el día del juicio, cuando Jesús también lo niegue. Esto es recíproco. La diferencia no estriba en hablar más o menos, la diferencia es hacer a Jesús el Señor de nuestras vidas siempre. Porque en la Iglesia es fácil gritar aleluya, abrazar al hermano, dar un billete grande en la ofrenda. La pelea espiritual no está entre los hermanos de congregación. Las batallas están en la calle, el trabajo, los amigos no creyentes. Decir sí a Jesús cuando la marea parece decir que lo mejor es decir no: ahí está el fundamento del cristiano fiel.

Muestra de intolerancia en México

Notimex, la agencia de noticias del Estado mexicano documenta este tipo de prácticas en un país que se dice laico, respetuoso de las creencias religiosas de todos sus ciudadanos. ¿Será? Qué actual es la bienaventuranza sobre los perseguidos.

Católicos amagan a evangélicos por no cooperar con festividades

Por: Notimex en Chiapas | Nacional Miercoles 2 de Julio de 2008 | Hora de publicación: 02:50

Católicos tradicionalistas advirtieron hoy a 20 familias de la iglesia de Pentecostés Tiempo de Sembrar, que serán expulsadas si no cooperan con dos mil pesos cada una para las festividades religiosas.
El abogado Oscar Moha, presidente de la Asociación de Abogados Cristianos, dijo que desde principios de año, los evangélicos de la comunidad Ángel Albino Corzo, del municipio de La Trinitaria, Chiapas, han sufrido persecución y temen ser expulsados.

Afirmó que estas familias, que suman cerca de 100 personas, fueron presionadas para que pagaran primero 100 pesos, luego 400 mensuales por familia y ahora llegaron a dos mil pesos para las festividades de la comunidad, lo cual es un agravio a la Constitución. Destacó que para presionar a los evangélicos los católicos tradicionalistas procedieron a cortar el servicio de agua entubada en la localidad y también el alumbrado público.

Ante esa amenaza, el abogado exhortó a las autoridades a implementar acciones con el propósito de que se termine con el hostigamiento y persecución en contra de religiosos evangélicos.

Fuente La Crónica

La persecuciones por venir

Mateo 10:16-15

Astutos e inocentes, cuídense, no se preocupen: palabras de Jesús a los Doce en un momento en que lo peor por venir parece lejano. Porque, además de las críticas de los religiosos, no ha habido ningún momento en que la vida de estos doce haya estado en peligro. Hasta este momento, lo más que pueden presumir los apóstoles es de estar cerca de Jesús, como una suerte de servidores, de ayudantes o de administradores. No debían preocuparse por sermones o signos del Reino, ellos eran testigos de lujo. Habían dejado casa y familia para ser algo que el Maestro llamaba «pescadores de hombres». Comían gratis, eran respetados por los curiosos y no tenían que preocuparse por su salud. Y sin embargo, el Maestro cambia el tono del discurso y pasa del gozo al anuncio de desgracias.

¿Eran desgracias? En una de las bienaventuranzas ya había felicitado a los que sufren por su causa. Pero aquí es más concreto. A los Apóstoles (ahora sí con mayúsculas) les irá muy mal a causa del evangelio. Ser cristiano podría ser pagado con la vida. Las familias no sólo no estarán unidas sino que incluso hermanos traicionarán a otros a causa de Jesús. Les pedirán cuentas, les cuestionarán. Entonces vendrá la prueba de fe. Porque cuando estaban en la etapa próspera de Jesús, no tenían nada de qué preocuparse: lo veían y esperaban la respuesta adecuada. En los tiempos por venir no será así: deberán esperar la inspiración que viene del Espíritu. El que resista hasta el final será salvo. Sí: en la crítica, en el odio es cuando uno sabe si sólo llama «Señor, Señor» en las buenas o si es discípulo a pesar de todo.

Jesús, pues, se está revelando en toda su majestad divina. Si el Evangelio terminara en el capítulo nueve, uno podría concluir que Jesús es uno de los grandes reformadores religiosos, un Rabí que ha llevado a las últimas consecuencias la moral judaica. Pero no, en la instrucción a los Doce está la médula del cristianismo. Aquí aparecen los tópicos que más inspiran a los creyentes y que más suspicacia provocan en el escéptico. Uno podría preguntar muchas cosas luego de leer esta advertencia: ¿por qué habría que perder la vida por una religión? ¿Por qué el Maestro subió tanto el compromiso de sus creyentes? ¿Por qué algunos cristianos parecen pasar por alto eso de «huir de una ciudad donde son perseguidos»? ¿Por qué se predicó el evangelio en las ciudades de Israel y no regresó el Hijo del Hombre? ¿Por qué no podría un discípulo ser más que el maestro? Muchas preguntas que no tendrán respuesta fácil ni cómoda. El hecho incontrovertible es que aquí Jesús ya insinúa con todas sus palabras que Él es el elegido.

Muy caro habría de salir esta revelación a los Apóstoles. Aunque si al propio Jesús lo llamaron Beelzebú, ¿qué podríamos esperar sus seguidores? Porque claro que no es sólo a los Apóstoles quienes habrán de sufrir todas las consecuencias de portar el nombre cristiano. Hoy por hoy, nosotros, gentiles, también debemos de pasar por procesos más o menos angustiosos por ser cristianos. Además de los creyentes que siguen siendo perseguidos en cientos de sociedades no cristianas, también hay persecuciones no por menos físicas menos reales. La persecución interna de todos nuestros demonios, de toda nuestra ignorancia. No debemos preocuparnos porque estas palabras siguen siendo reales hoy, cuando el laicismo promete respetar todo tipo de creencias. Entonces, todavía hoy resuenan este anuncio de «preocupación» cuando uno decide seguir a Jesús… y cuando Él decide enviarnos.

 

Los Doce

Mateo 10:1-15

¿Quiénes son estos doce? No tenían nada de extraordinario, no había en ellos algo que los hiciera sobresalir de los demás. De los primeros cuatro sabemos por los primeros capítulos que eran hermanos y paisanos de Jesús. De la suegra de Cefas sabemos sus dolencias y su salud recobrada. Los cuatro primeros eran pescadores, Mateo cobrador de impuestos, Tomás un escéptico, Simón un guerrillero, Judas un traidor. Salvo la suegra de Pedro, ninguno aquí ha experimentado algún milagro en su propia persona. Creían en Jesús. No hay porqué especular mucho en el asunto. Ninguno de los que Jesús elige como sus Apóstoles (enviados) parecen ser más que seguidores del Maestro desde el inicio. Y a ellos, Jesús les transfiere autoridad y poder para que hicieran lo que él hacía.

La instrucción que les da es clara: enfóquense sólo en el pueblo de Israel y anuncien que «el Reino de los cielos ha llegado». Utilicen lo que sea para demostrar que lo que dicen es cierto. No cobren por dar porque tampoco pagaron por recibir. Apliquen lo que escucharon en la montaña sobre la acción providencial del Padre. No se aferren en un lugar que no lo quieran. El rechazo de esa casa tendrá consecuencias funestas. Y, volvamos a preguntar: ¿esos doce seguidores comprendían la repercusión de lo que decía Jesús? Quizá no. Más adelante veremos que ese poder parece fallar al momento de querer utilizarlo. Pero desde este momento, ninguno de esos Doce elegidos volverían a ser los mismos. Habían llegado a un punto de no retorno donde Jesús les ordenaba y les marcaba el resto de su vida: serían enviados para enseñar y convertir a las personas. El Maestro podría haber resumido esta introducción diciendo: «hagan lo que yo hago». En eso se resumen las instrucciones que Jesús ordena a sus Apóstoles.

¿Queda espacio para hablar sobre la eterna polémica de que siga existiendo el cargo de Apóstol? Muchas iglesias tienen el atrevimiento de juzgar como falsas a otras si responden negativa o positivamente a esa pregunta. Para empezar, la Iglesia no está aquí ni por asomo. No hay en griego una sola palabra que tenga cercanía a lo que hoy conocemos como iglesia. Ni siquiera era un puesto. Más bien, estos Doce seguidores tenían ahora claro que aquello era una vocación. A partir de entonces, su vida consistiría en caminar, predicar y sanar. Es ocioso seguir con una discusión que al final no tendrá solución. Si hay o no apóstoles en una iglesia, ¿hará la diferencia el día del juicio? Si usted es apóstol pero nadie lo reconoce, ¿no bastaría con que el Padre lo reconozca? Si usted cree que los Doce fueron llamados una sola vez en la historia del cristianismo, ¿eso determina su salvación eterna? ¡Qué lejos de esas discusiones interesantes pero inútiles se encuentra Jesús! Hasta este momento, no hay ni rastros de que el Maestro quisiera dar una preferencia superior a los Apóstoles. Los llama, eso sí, a servir de forma superior. Los llama a ser los perseguidos por excelencia. Nada de imposiciones de manos, de atuendos, de ritos. Aquí está un carpintero y doce hombres de diferentes profesiones que inician un ministerio de servicio para su sociedad. Así de sencillo.

Lo que parece estar fuera de discusión es que el Maestro sigue llamando hoy, sin importar el título que quiera ostentar. El Rabí de Galilea sigue llamando a pescar hombres a quien quiera serlo. Qué privilegio estar cara a cara con Jesús. Pero también, que bendición estar espíritu con espíritu con el Señor. A eso nos atenemos los cristianos del siglo XXI.

 

Ciegos, endemoniados, evangelización

Mateo 9: 27-38

Lo que sigue es natural y evidente: todo enfermo que ha escuchado de Jesús quiere acercársele. Toca el turno de dos ciegos. La Escritura no dice a casa de quién entró Jesús pero sí que este par como pudo llegó cerca del Maestro. Y otra vez la pregunta recurrente: «¿creen que puedo hacerlo?». Aquí aparecen los primeros que tratan a Jesús con títulos mesiánicos. Las acciones que se relatan aquí tienen un componente curioso. El evangelio de Juan dice que el amor consiste en obedecer. Aquí ocurre el milagro luego de ese primer «sí, Señor» que aparece en el Evangelio, pero la orden estricta es que no divulguen el hecho. Y los ciegos, en un acceso de euforia (¿quién podría callar la salud recobrada?), lo anuncian por toda esa tierra. ¿Cómo juzgar a los ciegos desobedientes? Primero fueron los pioneros en llamar Jesús Señor y Mesías y luego se convirtieron en los desobedientes. No hay, sin embargo, ningún reproche, ninguna condenación. La fe es más grande que la desobediencia.

La casa aquella parece hospital general. Después de los ciegos parlanchines, llega un mudo. De nuevo está la relación entre endemoniados y enfermos. Ya en este punto, la fama de Jesús ha llegado a tal punto que la gente sorprendida llega a la conclusión de que «no se ha visto jamás cosa igual a Israel». Y entonces, junto a la fama, llega el enfrentamiento con los principales religiosos quienes lo equiparan con ¡el príncipe de los demonios! Vaya conclusión. Vaya error. Una verdadera difamación. Pero es típico de una sociedad demonizar a los visionarios. Aquellos que quieren dar un paso al frente tendrán que enfrentar las críticas de los que se sienten amenazados. Los humanos tememos a lo desconocido, a lo incierto. Jesús representaba una amenaza a la sociedad de su época. Lo natural es reverenciar u odiar. Cada quien decide qué hará. Es claro que una parte de los fariseos tomó su decisión.

Y luego de todo esto, el Maestro continúa su viaje misionero. Entonces aparecen esas palabras que encierran una actitud frente a la vida: Jesús tuvo compasión. En lugar de expresar el cansancio normal de una jornada observa a las multitudes «angustiadas y abatidas». Se dirige a sus discípulos para anotar la necesidad de obreros. La cosecha hoy en día sigue siendo mucha. Siguen existiendo esas multitudes sumidas en la angustia existencial, en el abatimiento, en la confusión, en ese estado del alma que no puede responder la pregunta que todo ser humano se hace un día: «¿quién soy?».

 

Dos signos en uno sólo

Mateo 9: 18-26

La fama de Jesús crecía en medio de burlas, sorpresas y signos. Aquí tenemos en un mismo acontecimiento dos señales de su poder. De camino a la casa de un oficial de la sinagoga, una mujer desesperada corre a tocarlo para que también lo sane. Las palabras que dirige, la escena es de una intensidad por breve sobrecogedora. Por la versión de Lucas, sabemos que la mujer tenía ya varios años (y dinero) buscando la salud. Sabemos además que ella sintió temor y que Jesús realizó una de las preguntas más extrañas: «¿Quién me tocó?» y los discípulos responden lo evidente: «con tanta gente, ¿cómo lo sabremos?». El Maestro insiste y la mujer, ya en plena confusión de medios y fines, confiesa su osadía. Jesús no la reprende. Una sola palabra que vuelve a enfatizar el poder de la fe para que ocurran cosas extraordinarias; sólo eso basta. Y la mujer sana. El flujo de sangre se detiene. Una vez más, Jesús utiliza una palabra que ha recorrido hasta este capítulo: ánimo y fe. Eso es Jesús: alegría y creencia. Si el cristiano sufre no debiera ser sino por algo que esté fuera de su alcance. Interiormente, un cristiano debe vivir en paz. El Maestro ha sanado porque miró nuestra fe, no nuestra enfermedad.

Pero aquí no termina el pasaje. Jesús llega a casa del «oficial de la sinagoga» y ahí hay un caos propio de una muerte reciente. En medio de los invitados y gorrones habituales, el Rabí ordena que se vayan y afirma que está dormida. Estas personas que lo mismo lloran que se carcajean frente a un cadáver, se burlan de tal afirmación. Jesús no hace caso, entra al cuarto, toma de la mano a la niña y ocurre lo inesperado: sí estaba dormida. Del desorden a la burla y de la burla a la impavidez de quien ve a una muerta resucitada, los testigos jamás olvidarían aquello. ¿Cuántas veces hemos escuchado las burlas, la incredulidad, las risas cuando afirmamos que algo inesperado va a ocurrir? ¿No hemos escuchado decir: «él no va a cambiar», «esto es pasajero, su emoción va a pasar y será el mismo»? Algunos hemos dudado del Maestro de tal manera que, como los padres de esa niña, sólo la fe de otros nos ha servido para ver el signo del Ungido. Entonces, cuando el creyente ha sido otro por un año, por tres, por siete y hasta el lecho de muerte, sabemos que Jesús ha entrado con toda su Majestad al corazón de un ser humano. El signo de Jesús no consiste en resucitar sino en que la fe alcanza para ser nuevas criaturas.

El evangelista condensa en esta acción el poder de la fe en Jesús. Esto es importante enfatizarlo: no es tener fe en abstracto, no es la fe en sí misma. Lo que el pasaje enseña es que la fe en Jesús sana. La salud de la que hoy deberíamos hablar tendría ser menos de la carne, que al final muere, sino del espíritu. Si queremos tener un espíritu nuevo, si queremos sanar las heridas que una vida desenfrenada, confusa, ignorante provoca, «basta» con creer en Jesús. Este componente se llama, simple y llanamente, el evangelio de la salvación. Eso fue lo que se empeñó en practicar el Maestro de Nazaret.