No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os volverán a medir. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no consideras la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí, una viga en tu propio ojo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, entonces mirarás claramente para sacar la paja del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
Si ya antes, Jesús había acusado a los que se preocupan de las riquezas por su poca fe, ahora lo vemos en un momento que contrasta con el tono del sermón. El Maestro ahora apunta los dardos hacia los hipócritas. Así que aquellos que han considerado a Jesús más parecido a los hippies que al Mesías que vemos los cristianos tendrán acá su golpe de gracia. Jesús demanda la atención total de sus seguidores. Y también pide un comportamiento integral.
