Descubrimos algo: las iglesias institucionales tienen la necesidad de inventarse legiones de fantasmas y castigos porque, frente ese mundo salvaje de «afuera», les urge que el creyente las considere indispensables y únicas protectoras.

En ese momento muchos hermanos se quiebran. Como los israelitas en el desierto, prefieren la comodidad de la esclavitud (al menos tenían seguro techo y comida) que la libertad del desierto, donde comían siempre lo mismo y no parecían tener claro el rumbo. Extrañan lo bonito que, definitivamente, hay en sus jaulas religiosas: sus amigos, fiestas, excursiones, abrazos, risas. Olvidan que _eso_ les quitó y les desvió de otro propósito: construir una relación personal con Dios. No estamos en una iglesia porque haya amigos sino porque esos amigos nos ayudan a crecer y a conocer en y con Dios.

Cuando un grupo religioso decide unilateralmente poner palabras a la Escritura, cae en la categoría de demoniaco. Por muy buenas intenciones que parezcan.

¿Puede la ICMAR salir del hoyo en el que ha caído? ¿Puede realmente rescatar algo de lo perdido? ¿Sus líderes pueden “competir” frente a la personalidad de los discípulos de Kip? Una visión fatalista dirá que no, que el futuro cercano, ahora que suenan los tambores de guerra, sólo depara meses y hasta años de […]

[OJO: esta historia está basada en hechos reales. Sin embargo, se cambiaron los nombres para no herir susceptibilidades. Cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia. De veras.] Eddy (así lo llamaremos) era un líder bronco de la ICMAR. Un día se enteró que un tal Luis Venegas, caído y traidor de la fe, andaba […]

La ICMAR está moribunda. A pesar de los fuegos de artificio y de los adornos que le pongan, es como la tienda que se fue a la quiebra y hace un último intento para rematar sus productos con una campaña publicitaria. Pero está quebrada. ¿Cómo no va a estarlo cuando irse con los KipMarcianos es […]

Los días guadalupanos, que en México son el 11 y 12 de diciembre, me conmueven mucho… tanto como cuando recuerdo esos días en que nos desvelábamos y no dormíamos por orar y leer la Biblia; cuando no comíamos porque era comprar la comida o dar la ofrenda; cuando nos subíamos a vender dulces porque iniciaríamos […]